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Cuando París lloró por Gardel





l accidente de Medellín en el que perdieron la vida Gardel y sus colaboradores tuvo repercusión internacional no sólo por su magnitud sino también por la popularidad de las víctimas.

Cumpliendo compromisos teatrales, discográficos y fílmicos, entre 1928 y 1932 Gardel vivió en París por largas temporadas durante las cuales creó y consolidó vínculos laborales, amistosos y sentimentales.

Por ello, no llama la atención que la prensa concediera un espacio preferencial a la noticia de su trágica muerte. En primera plana y muchas veces con su foto, los distintos diarios reiteraban la noticia que habían recibido con estupor y confusión.



En Francia eran las nueve de la noche cuando en Medellín se produjo el accidente, de manera que la noticia se propagó por radio al día siguiente y recién el miércoles 26 de junio fue publicada por la prensa escrita.
La información provenía de Panamá y circulaba sin mayores precisiones e, incluso, con errores propios del desconcierto y los tiempos comunicacionales de la época, pero  cada diario añadió palabras de homenaje cuya transcripción y traducción resultan de interés.



“COMOEDIA” ubicó la noticia en tapa, ilustrándola con una foto tomada por G. – L. Manuel Frères y el siguiente epígrafe: “Carlos Gardel,  el cantor mundialmente conocido, encontró la muerte en un terrible accidente de avión cuando viajaba de Colombia a Panamá[1] con su equipo de artistas”.
La noticia propiamente dicha, señala: “Carlos Gardel, quien llevó al triunfo a ‘Ramona’ y muchos tangos, murió en un accidente aéreo.
El trimotor que diariamente realiza el servicio aéreo entre Bogotá y Panamá acababa de cargar combustible durante su escala en Medellín (Colombia). Llevaba a bordo a una decena de personas, entre ellos Carlos Gardel, el célebre cantor de tangos.
Apenas el avión despegó, una ráfaga de viento lo proyectó contra otro trimotor, un avión sudamericano que se preparaba para aterrizar[2]. La colisión fue espantosa.
Se produjo el incendio. Sólo quedaron escombros y cuerpos heridos. Las últimas noticias dan cuenta de una veintena de muertos, entre quienes se encuentra el célebre aviador Ernesto Samper Mendoza.
Es una de las catástrofes aéreas más terribles que se registra en América Latina en muchos años.
Carlos Gardel, pese a su aspecto argentino, era francés, posiblemente tolosano. Comenzó en las boîtes nocturnas parisinas con bastante éxito. Luego se convirtió en la estrella de los grandes music-halls europeos. ‘Adiós muchachos’ y ‘Ramona’ fueron dos de sus éxitos.
A fines de agosto debía filmar en Hollywood. Todos los artistas lamentan la desaparición de este cantor de voz emocionante que fue, ante todo, un excelente camarada”.

“LE MATIN” dedicó un espacio menor, aunque también con foto y en primera plana:


           
Quince muertos en una colisión de aviones en América.
El empresario francés Carlos Gardel es una de las víctimas.
PANAMÁ, 25 de JUNIO (Agencia HAVAS). Un grave accidente de aviación se produjo en Medellín (Colombia). Un avión de pasajeros alquilado por el empresario Carlos Gardel quien realizaba una gira por América Central con su orquesta, colisionó a poco de despegar en Medellín con un avión alemán, por causa de un fuerte viento. Son quince los muertos, de los diecinueve pasajeros de ambos aviones, entre ellos el empresario Carlos Gardel y el director de la compañía a la cual pertenecía el avión alemán.
CARLOS GARDEL.
El empresario Carlos Gardel era muy conocido en París, donde durante muchos años dirigió su orquesta argentina en music-halls y en los principales locales nocturnos de la capital, fue el creador del tango cantado.
El difunto, que era de nacionalidad francesa, y su orquesta se habían radicado hace ya cuatro años en América del Sur”. 

En “LE PETIT JOURNAL” también fue noticia de tapa y se reitera esa última frase: 



“Catorce muertos en un choque de aviones en Colombia.
Entre las víctimas de esta catástrofe aérea se encuentra el célebre cantor Carlos Gardel, el rey del Tango, creador de 'Ramona'.
Panamá, 25 de junio – Una catástrofe aérea, afortunadamente poco común, se produjo en Medellín (Colombia), y costó la vida de 14 personas.
El célebre cantor francés Carlos Gardel, que realizaba con su comitiva una exitosa gira por América del Sur, debía venir a presentarse en los teatros de la República de Panamá antes de regresar a Hollywood. Embarcó con su comitiva en Bogotá a bordo del avión comercial colombiano que cubre el servicio Bogotá-Panamá, piloteado por el as colombiano Ernesto Samper.
Una vez en Medellín, en las primeras horas de la tarde, el avión debía despegar para tomar la ruta hacia Cali (Colombia), cuando un violento viento lo proyectó contra un trimotor alemán que transportaba siete personas, que en ese momento aterrizaba. Los dos aparatos se incendiaron.
Entre las víctimas, cuyos cadáveres carbonizados fueron retirados de entre los restos de los aparatos, se pudo identificar a Carlos Gardel, Ernesto Samper, el director de la compañía SACO y el piloto del avión alemán que transportaba siete personas[3]. Dos aviones, sólo cinco salvaron sus vidas.
Un argentino de París
Hace cuatros años que Carlos Gardel se había radicado en América del Sur. Durante largos años estuvo en París el “rey del tango”, creador de los más célebres aires de danzas argentinas, tan en voga. Con su orquesta de guitarra y acordeón, parecía un auténtico hijo de la llanura, con su físico acorde a su canto lánguido. Quién, cerca de él no ha cantado “Ramona”, “Adiós Muchachos”, “El Caratera[4]”, “Caminito”.
Y sin embargo, Carlos Gardel era francés…
Después, la moda del tango pasó…
Con ella, Carlos Gardel abandonó las noches de la capital donde había conocido los más calurosos triunfos, hacia América del Sur.
Pero antes de decir adiós al music-hall filmó en Francia un film con Gloria Gussmann[5], 'Las Luces de Buenos Aires'
Regresaría a través del cine”.

Por su parte, el diario socialista “LE POPULAIRE” prescindió de foto y publicó la noticia en una de sus páginas interiores


                       
Un choque de aviones en Colombia dejó como saldo catorce muertos.
Carlos Gardel, ‘el rey del tango’, entre las víctimas.
Panamá, 25 de junio. Una catástrofe aérea causó gran consternación en la región de Medellín. El cantor argentino Carlos Gardel se trasladaba de Bogotá a Panamá con su comitiva, para presentarse en salas teatrales, en el marco de una gira por América del Sud.
Habían dejado Bogotá al mediodía y llegaron a Medellín en horas de la tarde, a bordo de un avión trimotor SACO. Partiendo hacia Cali (Colombia), el avión fue proyectado por un  fuerte viento contra un trimotor SCADTA perteneciente a una compañía alemana que transportaba siete personas y que se aprestaba a aterrizar.
El Sr. Stapper[6], director de la línea aérea S.A.C.O. , encontró la muerte en el accidente, al igual que Carlos Gardel y toda su comitiva.
El piloto del avión alemán también falleció.
La colisión dejó un saldo total de catorce víctimas fatales.
Los actores norteamericanos residentes en Hollywood están profundamente afectados por la muerte de Carlos Gardel. Se esperaba al cantor argentino  en Hollwyood para el fin del verano, donde eventualmente rodaría un film.  
La emoción no fue menor en algunos medios artísticos de París, donde Carlos Gardel era considerado el Rey del Tango. Se había hecho oír entre nosotros y filmó una película. Aunque tenía en alto grado el tipo, la apariencia y el estilo del gaucho, era de origen francés. Fue él quien puso de moda los tangos cantados.

Sin mayores variantes, “LE JOURNAL” y “L’HUMANITÉ” reiteraron la noticia del accidente en primera plana aunque de manera escueta, en tanto “PARIS-SOIR” agrega una reseña de las actividades artísticas desarrolladas por Gardel en la capital francesa.

Por la ya mencionada confusión producida por la noticia, no profundizaremos la información referida al accidente; hay investigaciones muy serias y precisas para quien desee abordarlo. En cambio, es llamativo que los artículos transcriptos hayan hecho referencia a la nacionalidad francesa de Gardel. Pese a su carácter reservado, a las razones que le impedían hacer público su lugar de nacimiento y a las consecuencias que le traería su divulgación, resulta obvio que no lo ocultó demasiado, ya que todos esos artículos fueron escritos simultáneamente por periodistas que, lejos de compartir información, se disputaban las noticias, lo que demuestra que el origen francés de Gardel no era ningún secreto fuera de sus círculos íntimos. 

El interés por Gardel no se agotó con su accidente sino que el ya nombrado diario “COMOEDIA” de su edición del 4 de julio, publicó en tapa un interesante artículo bajo el título “En Toulouse, su ciudad natal, lloran a Carlos Gardel, el rey del tango”, ilustrado con una foto de Doña Berta y otra de la casa de Jean-Marie Gardes con el epígrafe “La vieja casa de la familia Garde (sic), en Toulouse, calle Allées de Barcelone”.  En todo momento se refieren al apellido “Garde” sin ese final.
  


Luego de hacer referencia a la joven haitiana que se prendió fuego para morir como Gardel, comienza la nota:
“Es en Toulouse, bautizado no hace mucho como el semillero de las bellas voces, que nació hace cuarenta y cinco años Carlos Gardel, el gran cantor que los americanos del norte y del sur se disputaban el honor de  contratarlo.
Llevaba una vida aventurera de artista, y ente gira y gira venía hasta nosotros, para reencontrar la atmósfera familiar.
La casa de los Garde –verdadero apellido de Carlos Gardel-, a la vera del canal, a la sombra de la gran “allée” de plátanos, recibía con alegría al viajero incansable. Primero su anciana madre. Ella sólo vivía para él. Él sólo vivía para ella. Luego, su tío y su tía completaban la familia.
Contrariamente a lo que se ha dicho, Carlos Gardel nunca estuvo casado y, durante su última visita a Toulouse –hacia fin del año pasado- anunció a su madre que sería su última gira. Debía, por lo tanto, regresar en septiembre próximo, una vez finalizado su contrato con la Paramount, para radicarse definitivamente en Francia. Y su madre, feliz, esperaba con alegría el momento en el que tendría nuevamente a su hijo junto a ella, esta vez para siempre.
Porque Carlos Gardel amaba Francia. Se había ido cuando apenas tenía una veintena de meses con su madre, para radicarse definitivamente en Buenos Aires. Allí pasó su juventud y allí conoció la atracción por la música, que pronto lo llevó a saborear el encanto nostálgico de esa música un tanto especial del tango que tan bien sabía expresar acompañado de su guitarra. Esa inclinación fue su éxito.
En honor a la verdad, debo decir que quienes conocen a fondo la lengua española y tuvieron la ocasión –como yo-, de escucharlo en varias oportunidades en un escenario madrileño, cuando aparecía de “gaucho”, con la guitarra en bandolera, con su orquesta de guitarras como fondo, tuvieron la impresión de esta comunión del artista con su público. Aún resuenan en mis oídos los aplausos que lo acogieron cuando en la pantalla del “Bilbao”, calle Fuencarral de Madrid, la estrella Paramount interpretaba junto a Gloria Guzmán y Sofía Bozán “Luces de Buenos Aires” y cantaba el famoso tango argentino “Tomo y obligo”. Era una verdadera adoración hacia aquel que proyectaba el amor y el dolor en sus verdaderos matices.
Hoy la pequeña casa familiar está sumida en llanto. La anciana madre recién ha tomado contacto con la escalofriante desgracia.
¿Por qué ese día la mamá del artista no escuchó, como de costumbre, las noticias periodísticas? Por obra de Dios, porque la T.S.F.[7] gritaba a los cuatro vientos los detalles de la catástrofe y el nombre de su hijo.
Su hijo –su único hijo- está muerto. La anciana madre, a pesar de sus sesenta y cinco años bien llevados a pesar de este terrible peso, está llena de coraje. Regresar, regresar a América, recuperar los restos de su hijo, hacerlos descansar en su última morada, Buenos Aires y seguir adelante, como lo habían acordado, junto a él.
Admirable valentía de una anciana madre francesa abrumada por el dolor. La larga travesía en compañía del secretario de su hijo. El exilio –si así puede llamarse- una segunda vez, pero también la alegría dolorosa de llorar sobre una tumba, la de su hijo amado. Todo esto contienen y expresan hoy los ojos llenos de lágrimas de una mamá francesa: la mamá Carlos Gardel.
Yvonne RIVANO”[8]


El mismo diario “COMOEDIA”, en su edición del 17 de julio, publicó en la primera plana una extensa nota que presenta serias dificultades al momento de transcribirla y/o traducirla por la encuadernación del ejemplar que impide su correcta lectura. Se trata de una elegía y es otra prueba del interés que Gardel despertaba en el público parisino: “Una sombra canta… (A propósito de la muerte de Carlos Gardel) por Gustave FREJAVILLE[9].
 


     
El 22 de julio, a casi un mes de la tragedia, “PARIS SOIR” dedicó un importante espacio a un reportaje a Doña Berta Gardes:
 


Escuchando a la madre de Carlos Gardel evocar la memoria de su hijo.
Porque Carlos Gardel, cuyo verdadero nombre era Charles Garde, era francés y nació en la gran ciudad cuna de tantos tenores célebres.
(DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL)
Toulouse, 21 de julio (por teléfono).
Es en Toulouse, lejos del centro de la ciudad, a la vera del Canal du Midi[10], en una pequeña casa baja, a la española, con paredes de yeso ocre y ventanas de verde primavera, que una anciana madre llora a su hijo arrebatado a la admiración de la muchedumbre por un brutal accidente de avión.
Es allí que la Sra. Garde supo, al abrir temerosamente un telegrama proveniente de América, que Carlos Gardel había muerto. El célebre tenor argentino que llenó tantos corazones con su música apasionada o melancólica, quien puso en tantos labios sus canciones desbordantes de tristeza y de deseo, nació en esta ciudad que vio nacer a tantos grandes cantores y que yo no quisiera abandonar sin antes ir a golpear la puerta de la casa del Canal en la ciudad de las violetas.
La señora Garde me invitó a entrar. Su voz era dulce y sus ojos, todavía enrojecidos.
     -          Usted viene a hablarme de mi hijo, es bienvenido.
En un salón de muebles simples, un gran retrato llama mi atención.
     -          Sí, es él. Es la foto más reciente, tomada poco antes de la catástrofe. Mi pobre hijo debía tener el presentimiento de lo que iba a sucederle. Siempre decía que detestaba el avión, pero cuando lo llamaban de varios lados a la vez no podía rehusar a viajar más rápido, no es cierto…?
Por un instante, la señora Garde guarda silencio.
     -          Vino a verme en septiembre de 1934. Estaba muy feliz de su triunfo. Muy contento de haber sido contratado en Nueva York para filmar películas. Mire…
Es un recorte de un gran diario norteamericano. Un referéndum organizado entre los lectores decía: “Carlos Gardel, entre los diez mejores artistas del mundo”   
     -           Él ya había rodado en París?
    -      Sí, varias veces. Su último film fue “Melodía de Arrabal”. Tenía un lindo papel, lindo como él, porque jamás hubiera querido representar a una mala persona. Representaba a un “apache”, pero devolvía el dinero que sus cómplices habían robado

Yo seré cantor…
     -         ¿Cómo comenzó su bella carrera?
     -         Carlos cantó siempre. Tenía 20 meses cuando dejamos Francia rumbo a Brasil. Éramos pobres, la vida era dura, como la de tantos otros. Fui hacia un país nuevo. En el barco, Carlos tuvo coqueluche[11]. Cuánto sufrí para elevarlo… y cuando fue más grande me dio unos centavos. Entonces vivíamos en un barrio muy pobre de Buenos Aires. Él nunca dejaba de cantar. Siempre estaba en las tabernas con los gauchos y malos muchachos… yo tenía miedo. Cuando le decía “Mi Carlitos, es necesario que aprendas un oficio” me abrazaba y me daba esta respuesta: “Yo seré cantor”
La señora Garde habla con una voz monótona, triste.
     -          A los veinte años, ya era popular en Argentina. Un día le dije que había nacido en Francia. Él no sabía su nacionalidad. “Tengo que conocer ese país…”
Aquí, pronto fue célebre. Usted recordará “Ramona”, “El Carretero”… ¡Qué feliz que era! Este país, del que debí irme por todo lo que había sufrido, de repente consagró la fama de mi Carlos.  Luego partió rumbo a América, por el cine. Lea esta carta:

En la casa que Carlos había comprado para su madre

La señora Garde me extiende un papel que buscó en un cofrecito de madera negra. Leo una frase:
“Hice llorar a toda Nueva York”
     -          ¿Qué va a hacer ahora?
    -         Un amigo de mi hijo, Armando Defino, notario en Buenos Aires, vino a buscarme. Me dijo: “Carlos había comprado allá una casa para usted, por si le ocurría una desgracia. La llevo". ¿Puedo hacer otra cosa? Cuando supe esta mala noticia me pareció que mi buen hermano estaba un poco débil. Lo tomé en mis brazos y ahí murió, repentinamente, mientras yo le preguntaba si sufría. ¿No es mucha desgracia? Entonces… con mi cuñada[12] dejo Francia.
Este será mi decimocuarto viaje. Antes, cuando estaba con Carlos, siempre tomábamos el “Massilia” y siempre el mismo camarote. Esta vez ni siquiera puedo tener este consuelo. El viaje ya está reservado; el 23 de julio en Marsella embarcaremos en el “Campana”. Le diré adiós a Francia que tanto amo, pero ahora cómo vivir aquí? Porque fue aquí, tan lejos de él que supe que mi Carlos no estaba más…”
Maurice Leroy




Si bien la nota indica que la casa donde se hospedaba doña Berta se hallaba "a la vera del Canal du Midi", es oportuno señalar que la Allée de Barcelone se encuentra a escasos metros del Canal de Briennes

Bordeando el Canal de Briennes, la Allée de Barcelone, donde se encontraba la casa de Jean-Marie Gardes.
Plano de 1926 (Archives Municipales de Toulouse)


El investigador Georges Galopa me señala que la casa de Jean-Marie Gardes fue demolida luego del fallecimiento de Charlotte Laurence (11 de julio de 1950), para dar lugar al edificio que en la actualidad ocupa ese solar.

16, Allée de Barcelone, en la actualidad (fotos: Georges Galopa)



El canal de Brienne visto desde el 16 de la Allée de Barcelone. Cada día, Doña Berta veía la cúpula del Hospital de La Grave (Foto: Georges Galopa)



Retomando el orden cronológico de los artículos de la prensa parisina de 1935, encontramos el ya citado diario "COMOEDIA" en su edición del 24 de julio dando cuenta de la llegada de Armando Defino a Toulouse en busca de Doña Berta. 




El 31 de agosto el mismo diario publicaba: “Un lindo testamento. La madre de Carlos Gardel llegó a Buenos Aires y en su presencia abrieron el testamento del célebre cantor. Este buen hijo la ha constituido única heredera de sus bienes e inmuebles. Y la última frase de su última voluntad fue ésta: ‘No debo nada a nadie y perdono lo que me deben'. La sumisión a las palabras del Padrenuestro 'y perdona nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores’. Esta generosidad de alma es meritoria. ¡Los artistas tienen un corazón que muchos envidiarían…! HORATIO. 

 


El 4 de noviembre, en una reseña de los fallecimientos más importantes del año 1935, una vez más “COMOEDIA” recordó al Cantor: “Carlos Gardel era francés a pesar de su aspecto argentino. Hizo su debut en las boîtes nocturnas parisinas con gran éxito. Pronto se convirtió en la estrella de los grandes Music-halls. ‘Adiós muchachos’ y ‘Ramona’ fueron sus dos mayores triunfos. El creador del tango recibió suntuosos funerales en Medellín, Colombia”.





Los artículos periodísticos precedentes muestran el interés del público parisino pero también el grado de conocimiento que los periodistas tenían de Carlos Gardel. Curiosamente, las referencias a su carrera artística adolecen de errores tales como suponerlo director de orquesta, mientras que su nacimiento en Francia no era ningún secreto. Frente a este hecho cabe considerar la posibilidad de que estos profesionales de la información hayan alternado con Gardel lejos de los escenarios, en reuniones de camaradería donde las conversaciones rozan, aunque superficialmente, aspectos personales. 
Es posible entonces que estemos a las puertas de un nuevo camino, esta vez conducente a la reconstrucción de las amistades parisinas de Gardel; pero aunque así no fuera, los recortes de diarios aquí reunidos desmienten el argumento tantas veces esgrimido de la "indiferencia" de Francia ante la muerte de Gardel. 



Ana Turón
Azul, marzo 23 de 2017




[1] El avión partía de Medellín rumbo a Cali, ambas ciudades de Colombia.
[2] El avión de la línea S.C.A.D.T.A. (Sociedad Colombo Alemana de Transportes Aéreos) se aprestaba para despegar minutos más tarde.
[3] Un error de tipeado en el artículo reitera un renglón del párrafo anterior.
[4] Se refiere a “El Carretero”, de Arturo de Nava.
[5] Se refiere a Gloria Guzmán
[6] Se refiere a Ernesto Samper Mendoza
[7] “Transmission sans fil” (transmisión sin hilo)
[8] Yvonne Rivano estaba radicada en Toulouse, donde se desempeñaba en radio realizando crónicas cinematográficas. 
[9] 1877-1955. Escritor, periodista cultural, especializado en espectáculos.
[10] En realidad se refiere al Canal de Briennes
[11] También conocida como tos convulsa o tos ferina
[12] El texto original dice “ma vieille soeur” (mi vieja hermana) pero lo atribuyo a un error, ya que la entrevista se realizó por teléfono. Considerando la composición familiar, interpreto que Doña Berta seguramente dijo “ ma belle soeur”  (mi cuñada).