
La evidente contradicción del capricho del momento anunciado en el programa y las escasas
referencias a la circunstancial partenaire despertaron un interés que solo
podía satisfacerse en los diarios de la época.
La búsqueda del programa resultó infructuosa: Ni Razzano lo
reprodujo en su libro ni su biógrafo Carlos Ríos y demás coleccionistas
consultados recuerdan haberlo visto jamás. Es posible que García Jiménez lo
haya transcripto de la revista chilena Corre
Vuela donde, según el investigador trasandino Abel Gallardo, habría sido
publicado.
Del ordenamiento y análisis de la información recopilada,
resultó que “Roxana” era el nombre
artístico de Josefina González Rubiales[2] madrileña de destacada
gracia y belleza, casada con el tenor cómico italiano Alfredo Chimenti[3], un “cantante parodista de extraordinario mérito”[4] con quien conformó el famoso
dueto[5].
“La correspondencia de España” del 6 de julio de 1920 nos dio los primeros indicios al señalar que Roxana “formaba parte del desaparecido dueto Los Chimenti” y “Crítica” (Bs. As.) el 4 de septiembre de 1915 informaba que “Antes actuó en el salón de 'Actualidades' de Madrid donde se la conocía con el nombre de González Rubiales”
Del comentario de “Crítica” se desprende que se inició en el arte siendo soltera, por cuanto debió casarse hacia mediados de 1907, época de las primeras actuaciones de “Los Chimenti” en España[6] y Francia[7]. En 1909 realizaron una “larga y provechosa tournée por América Latina”[8] que la prensa elogió con párrafos como “Han hecho su aparición, con una salva de aplausos, Les Chimenti, elegantes duelistas y parodistas. El trabajo de Les Chimenti es verdaderamente artístico; entre su repertorio sobresalen el dúo de los besos de «El conde de Luxemburgo», «El balansé», «Tarantela napolitana», «El ojo de la cerradura», etc., números todos que, unidos a la hermosura de la Chimenti, hacen que el público les aplauda constantemente”[9].
Otro suelto periodístico describía a Josefina: “…arrogante, joven y hermosa, subyuga desde
el primer momento; su continente majestuoso en la interpretación de sus
amorosos y cómicos duetos, como en sus genuinos bailes, embelesa y hace
prorrumpir al público en vítores de entusiasmo…”[10]
Las opiniones se multiplicaban y el 25 de agosto de 1912 la
revista “Eco artístico” de Madrid compiló
elogios de personalidades españolas, entre quienes se destaca el luego Premio
Nobel de literatura, Jacinto Benavente:
“Los aplausos entusiastas que durante veinte días ha tributado
el público de Palma a ‘Les Chimenti’
es la mejor prueba de que no se trata de un número vulgar de varietés.
Su trabajo es arte puro y lo mismo deleitan al público con
sus exquisitas canzonettas, que le hacen desternillar de risa con sus graciosas
ocurrencias…”
José Ribas (empresario del Teatro Lírico)
Palma, 26 de junio de 1912.
“Arte y belleza, conjunto maravilloso que encanta al público:
estos son Les Chimenti.
Alfredo produce explosiones de risa con su saladísima vis
cómica en todos los diversos tipos que interpreta, sin caer nunca en los
desplantes groseros que mortifican el buen gusto.
Josefina Chimenti, mujer de hermosura exuberante en quien la
Providencia derrocha raudales extraordinarios de belleza y sublimes encantos de
arte y de virtud.
Estos felices compañeros, que comparten las dulzuras del
hogar y los aplausos de los públicos, son los artistas que más gratos recuerdos
dejan en mí…”
Félix Rando (empresario del Teatro Vital Aza)
Málaga, 19 de marzo de 1912.
“Los que sabemos bien lo que cuesta divertir a un público
podemos apreciar el valor de artistas como Les
Chimenti.
Entretienen al público media hora siquiera con… cuatro cosas,
sin exhibición del desnudo ni chocarrerías, con arte, con gracia.
¿Es muy fácil, verdad?
Que pruebe el que se atreva y quiera convencerse de ello.
El testimonio de mi admiración y simpatía a los admirables
artistas Les Chimenti”.
Jacinto Benavente
Madrid, 14 de diciembre de 1911
“La ciencia y el arte son las dos maravillosas creaciones de
la inteligencia humana.
Como amante de ambas, me complazco en dedicar a los Sres. Les Chimenti este tributo de
admiración, que lo es a la vez de respeto y afecto”
Luis Bermejo (Exalcalde de Valencia y Catedrático
en la Universidad)
Valencia, 25 de abril de 1911.
“¡Vaya con Les
Chimenti!
Juventud, gracia, nombre, alegría, cultura y una nenita
además.
Con esta parejita dijo el Supremo distribuidor de dones:
¡Allá va…! Y largó un chaparrón.
Súmese a todo eso que tienen la gloria de haber realizado
l’entente cordiale entre Italia y España.
¡Vaya con Les Chimenti…!”
A. Saint-Aubin[11]
Madrid, 10 de febrero de 1911
En 1915 iniciaron una gira por Latinoamérica que comenzó en
Buenos Aires, en cuyo Teatro San Martín actuaron desde el 28 de agosto hasta el
12 de noviembre. Finalizado el contrato, fueron reemplazados por la Compañía
Tradicionalista Argentina -en la que participaban Gardel-Razzano, recién
llegados de Brasil- y luego se presentaron en escenarios de Buenos Aires, localidades
bonaerenses, Rosario[12] y Asunción del Paraguay[13].
En noviembre de 1916 cumplieron una
nueva temporada en la capital porteña, esta vez en el Teatro “Esmeralda”[14] (luego Maipo), donde Josefina
estrenó la canción de Osmán Pérez Freire “Ay,
ay, ay” que formaba parte del repertorio del dúo Gardel-Razzano. Si bien
ese podría ser un indicio de que para entonces “Roxana” ya los hubiera
conocido, lo documentado es que recién el 4 de diciembre compartieron escenario
en el mencionado Teatro “Esmeralda” en una función en honor y a beneficio del
administrador de esa sala, Alberto Neccoly.
Por tratarse de una actuación desconocida en la bibliografía gardeliana, compartimos el programa publicado por “Crítica” el 3 de diciembre de 1916:
PRIMERA PARTE: 1º: Sinfonía por la orquesta dirigida por el maestro concertador Enrique Manfredi; 2º Estreno de una vista cómica en 6 partes; 3º La Diavolina, coupletista internacional; 4º Ida Sartoris, cantante italiana; 5º Melany-Breda, dúo cómico-Lírico; 6º Mercedes Alfonso, tonadillera; 7º Los Marocco, bailarines malabaristas americanos.
SEGUNDA PARTE: 1º Sinfonía por la orquesta; 2º Trío Merzagora, bailes clásicos; 3º Angelina Pagano y F. Ducasse, un diálogo de R. Cayol. Sin multa; 4º Delia Rodríguez, tonadillera criolla; 5º Duarte, parodista cómico; 6º La Criollita, bailarina Internacional; 7º Bermúdez y Nenita, telepatía y transmisión del pensamiento.
TERCERA PARTE: 1º Sinfonía por la orquesta; 2º Los Chimenti, parodistas internacionales; 3º Inés Berutti, tonadillera argentina; 4º Gardel-Razzano, dúo de cantos regionales con guitarra; 5º Teresita Zazá, tonadillera española.
Pocos días después de esa única función que los reunió en un
escenario porteño[15],
“Los Chimenti” se despidieron del público para continuar rumbo a Chile, mientras
que Gardel-Razzano y el guitarrista José Ricardo los reemplazaron en el
Esmeralda.
Pese al anuncio, el dueto europeo no continuó como tal:
En mayo de 1917, Alfredo Chimenti actuaba como solista en el Teatro Ecuador de
Barcelona[16]
y en septiembre se encontraba en Italia, cumpliendo sus obligaciones militares[17].
Por su parte, Josefina se rebautizó “Roxana”, “La Roxana” o
“Roxane” -¿tal vez inspirada en el Cyrano de Bergerac de Rostand?- y con ese
nombre se presentó en el país trasandino, donde el público ya la había visto
actuar con su esposo.
Había acordado esta nueva temporada durante su estadía en
Buenos Aires, por cuanto es posible que la presentación de Gardel-Razzano haya
sido organizada de común acuerdo y “Roxana” haya intercedido ante los
empresarios contratantes para anexar a sus números las canciones criollas. Esta
hipótesis cobra fuerzas porque el 17 de septiembre Gardel y Razzano finalizaron
su temporada en la capital argentina para llegar a Chile con unos días de
anticipación al debut (y no, como suele afirmarse, que cruzaron los Andes luego
de actuar en Cuyo, de manera espontánea o aventurera).
Aun cuando “Roxana” no hubiese gestionado las actuaciones, es
obvio que debió enterarse de que llegaban a Valparaíso y seguramente fue a
recibirlos aunque solo se tratara de colegas a quienes había conocido meses
antes en Buenos Aires.
Al margen de toda deducción, en la tarde del 27 de septiembre
de 1917 nuestros cantores ofrecieron una función privada a la prensa, como
anticipo del debut que realizarían el 29 en el Teatro Colón, de Avda. Pedro
Montt casi esquina Las Heras de la ciudad de Valparaíso, donde se produjo el
reencuentro oficial con la cupletista.
Al día siguiente, “El Mercurio” de esa ciudad informó que nuestros artistas se habían presentado “ante un público muy numeroso y muy culto” que quedó gratamente impresionado, porque además de “cantar canciones argentinas, sentimentales unas y graciosas otras, son aventajados concertistas en guitarra”.
El
3 de octubre finalizaron los compromisos en Valparaíso y continuaron hasta Viña
del Mar, donde el 5 debutaron en el Teatro Olimpo. En este escenario tuvo lugar “el capricho del
momento anunciado en el programa” que motivó este trabajo.
Se despidieron de Viña del Mar el 12 de octubre y continuaron
juntos hasta Santiago, donde actuaron desde el 15[18] hasta el 7 de
noviembre en el Teatro Royal, [Huérfanos 1044] y como Gardel “nunca pensó en poner en competencia los
pies con su garganta maravillosa”, desistió de su rol de bailarín y cedió
el lugar a José Ricardo.
En esta temporada de dos y tres funciones diarias, la
cupletista incorporó a su repertorio “El Pingo Pangaré”[19] (anunciado por la prensa
como “tango”, aunque se trata del estilo que Gardel había grabado a principios
de ese año) y “Una rosa para mi rosa”[20], tonada de Saúl Salinas
que también interpretaba el dúo. Queda claro que, si bien eran dos números
artísticos perfectamente diferenciados, existía entre ellos una interacción testimoniada
en el baile del tango y en la renovación del repertorio y no debería
descartarse la posibilidad de un terceto improvisado durante el intercambio y aprendizaje
de esos temas.
![]() |
| Gardel-Razzano y el guitarrista José Ricardo |
|
TEATRO ROYAL Domingo 21 de octubre de 1917 Gran éxito de la elegante tonadillera española Roxana y del
dúo argentino Gardel-Razzano acompañado por el profesor de guitarra José
Ricardo. Matinée, a las 3.30, dedicado a las familias, con variado
programa. Por el dúo argentino Gardel Razzano y la célebre tonadillera
española Roxana. Vermouth social a las 6.15. Biógrafo. Tonadas y estilos por
los Gardel-Razzano, acompañados por el maestro José Ricardo. Roxana con sus
canciones y tonadillas. Noche. Función completa a las 9.15. Biógrafo. Grandioso
éxito del dúo argentino Gardel-Razzano, con su repertorio de tonadas y
estilos acompañados por el maestro José Ricardo. La Roxana con su repertorio
de canciones modernas. El verdadero
tango argentino bailado por la señorita Roxana y el maestro Ricardo[21]. “La Nación”, 21 de octubre de 1917 |
|
A partir del 25 de octubre, la orquesta que acompañaba a
Roxana contó con la dirección de Félix Scolatti Almeyda, quien viajó desde
Buenos Aires especialmente contratado para esa tarea. Sin embargo, las
referencias se esfumaron a los pocos días, como si no hubiese continuado en su
rol de acompañante musical.
En cambio, la prensa señalaba que el arte de la cupletista y
tonadillera se combinaba con su gracia y belleza, luciendo la última moda
europea en alguna “extraordinaria velada
social, programa especialmente confeccionado para las distinguidas damas de la
sociedad”[22].
Una verdadera influencer.
El 6 de noviembre se realizó en el Teatro “Royal” una función
en su honor y beneficio de la que participaron Gardel, Razzano y el
guitarrista/bailarín José Ricardo, quienes al día siguiente se despidieron del
público chileno para cumplir los compromisos contraídos en Mendoza, San Juan,
Rosario, San Nicolás, Montevideo…
Roxana siguió presentándose en dos y tres funciones diarias que se completaban con la proyección de películas. Del Teatro “Royal” pasó al “Dieciocho” de Santiago y el 22 de noviembre inició una gira que se prolongó hasta Cuba, donde la encontramos en mayo de 1918. Los artículos periodísticos de La Habana muestran su verdadera magnitud, comparable con Amalia de Isaura y Raquel Meller, pero además de su arte y su belleza se destacaba su pertenencia a la Cruz Roja Española y su ofrecimiento desinteresado para trabajar en la sede de Cuba.
Ya en Buenos Aires había colaborado con las Damas de Beneficencia, de donde se deduce que su pertenencia a la Cruz Roja obedeció a su sensibilidad personal, independientemente de la guerra que conmocionaba al mundo. Esta solidaridad abona la teoría de que pudo haber facilitado las actuaciones de Gardel-Razzano en Chile. Por otra parte, desconciertan sus manifestaciones de simpatía hacia Alemania que además de valerle severas críticas debieron herir la sensibilidad de Gardel, “insumiso” según las leyes francesas por no presentarse a defender a su patria.
Lo cierto es que por los méritos ya señalados, en Cuba Roxana
alcanzó un éxito arrollador.
En mayo de 1920 regresó a Madrid, donde fue recibida con los honores que merecía. Luego de presentarse en el “Romea” emprendió una gira por localidades del interior, mientras que Alfredo Chimenti continuó su carrera por su lado[23].
Esta breve e incompleta reseña de su trayectoria deja en
evidencia las omisiones de Razzano: El dúo no había alcanzado aún el prestigio
de años más tarde y compartir escenario con una artista de nivel internacional
debió ser un hecho significativo. Pese a ello, Razzano apenas la mencionó como
“la Roxana” sin aclarar a sus lectores que se trataba de la misma Josefina
Chimenti que habían aplaudido en Buenos Aires ni hizo referencia alguna a los
dos meses de convivencia artística durante esa gira de 1917.
Tampoco hay indicios de que se hayan reencontrado en Madrid
en 1923 ni en los viajes subsiguientes de Gardel como solista.
Ninguna mención en reportajes públicos ni en correspondencia
privada.
Esas indiferencias suelen ocultar algún enojo o desavenencia
que Gardel, Razzano y Ricardo prefirieron callar, privándonos a sus admiradores
de conocer episodios que tal vez no hayan sido del todo gratos.
Pero ellos, que nada sabían de rencores, nos traen el
nombre de Roxana en cada biografía de Gardel, evitando la injusticia del olvido.
Ana Turón
Azul, febrero 8 de 2026
COLABORACIÓN: Manuel Guerrero Cabrera
BIBLIOGRAFÍA
CONSULTADA:
MORENA, Miguel Ángel: Historia Artística de Carlos Gardel.
Estudio Cronológico. Ed. Definitiva. Ed. Corregidor, Bs. As., 2008
GARCÍA JIMÉNEZ, Francisco: Vida de Carlos Gardel (contada por
José Razzano). Ed. López, Bs. As., 1946
GALLARDO, Abel: La
aparición del Tango en Valparaíso (1900 – 1920). Revista CONTRAPULSO – 7/2/26
Hemeroteca de Santiago de Chile
Biblioteca Nacional Argentina
Biblioteca Nacional de España
Biblioteca Nacional de Francia
Archivo Personal
https://www.youtube.com/watch?v=QO21Yq2nwMc
REFERENCIAS:
[1] García Jiménez, Francisco: “Vida de Carlos Gardel” (contada por José Razzano)
[2] Diario “Crítica” (Bs. As.), 4 de septiembre de 1915
[3] Nacido en Florencia, debutó a los seis años como integrante de coros infantiles en teatros e iglesias. Luego estudió canto lírico, pero una enfermedad en la garganta le impidió continuar y se dedicó a la música popular. Desarrolló gran parte de su carrera en España y, luego de separarse de Josefina –“Roxana”-, protagonizó “Aventuras y extravagancias de Perico y Bartolo” con Emilio Mesejo. (“La Correspondencia de España”, 1 de junio de 1920)
[4] “Madrid Cómico”, 23 de junio de 1910
[5] “La correspondencia de España”, 6 de julio de 1920
[6] Diario “La época” de Madrid, 3 de julio de 1907
[7] “Le Diable Rouge” (Toulon), 27 de abril
de 1907
[8] “Eco Artístico” (Madrid) 25 de octubre de 1909
[9] Eco Artístico” (Madrid) 25 de enero de 1911
[10] Eco artístico (Madrid) 25-6-11
[11] Alejandro Saint-Aubin y Bonnefon (Madrid, 1857- 1916) fue pintor, crítico de arte, político y periodista español.
[12] Diario “Crítica” 8 de marzo de 1916
[13] “Crítica”, 6 de octubre de 1916
[14] “Crítica”, 10 noviembre de 1916
[15] No debe confundirse al dueto que nos ocupa con el destacado pianista y compositor Armando Chimenti, mencionado por Miguel Ángel Morena en el programa del 21 y 22 de noviembre de 1914 en el Teatro Moderno de Buenos Aires.
[16] “La Publicidad: eco de la industria y del comercio, diario de anuncios, avisos y noticias” Barcelona, 22 de mayo de 1917
[17] “Eco Artístico”, 15 de septiembre de 1917.
[18] “La Nación”, Santiago de Chile, 14 de octubre de 1917
[19] “La Nación” (Santiago de Chile) 20 de octubre de 1917
[20] “Diario de La Marina” (La Habana, Cuba), 2 de septiembre de 1918
[21] “La Nación” anunciaba a Ricardo como compañero de baile desde el 15 de octubre, por cuanto se deduce que era un número cotidiano.
[22] “La Nación” (Santiago de Chile), 28 de octubre de 1917
[23] En octubre de 1919 ya estaba actuando en Barcelona











