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"Roxana", la cupletista que bailó con Gardel.

 




n 1917, durante su gira por Chile, Gardel bailó el tango “Montevideo” de Roberto Firpo con la tonadillera y cupletista Roxana: “Ese fue un capricho del momento. Una ocurrencia jovial de la Roxana y Carlos. Este era un gran bailarín de tango, por cierto, pero nunca pensó en poner en competencia los pies con su garganta maravillosa”, recordó José Razzano en 1946[1]. Sin embargo, ese recuerdo se contradecía con el programa cuya transcripción lo precedía y que anunciaba: “En obsequio de la sociedad viñamarina, la Sta. Roxana y el Sr. Gardel bailarán el famoso tango de salón, argentino, MONTEVIDEO”.



La evidente contradicción del capricho del momento anunciado en el programa y las escasas referencias a la circunstancial partenaire despertaron un interés que solo podía satisfacerse en los diarios de la época.

La búsqueda del programa resultó infructuosa: Ni Razzano lo reprodujo en su libro ni su biógrafo Carlos Ríos y demás coleccionistas consultados recuerdan haberlo visto jamás. Es posible que García Jiménez lo haya transcripto de la revista chilena Corre Vuela donde, según el investigador trasandino Abel Gallardo, habría sido publicado.  

Del ordenamiento y análisis de la información recopilada, resultó que “Roxana” era el nombre artístico de Josefina González Rubiales[2] madrileña de destacada gracia y belleza, casada con el tenor cómico italiano Alfredo Chimenti[3], un “cantante parodista de extraordinario mérito”[4] con quien conformó el famoso dueto[5].   


Dos Artículos Fundamentales




“La correspondencia de España” del 6 de julio de 1920 nos dio los primeros indicios al señalar que Roxana “formaba parte del desaparecido dueto Los Chimenti” y “Crítica” (Bs. As.) el 4 de septiembre de 1915 informaba que “Antes actuó en el salón de 'Actualidades' de Madrid donde se la conocía con el nombre de González Rubiales”



 

Del comentario de “Crítica” se desprende que se inició en el arte siendo soltera, por cuanto debió casarse hacia mediados de 1907, época de las primeras actuaciones de “Los Chimenti” en España[6] y Francia[7]. En 1909 realizaron una “larga y provechosa tournée por América Latina”[8] que la prensa elogió con párrafos como “Han hecho su aparición, con una salva de aplausos, Les Chimenti, elegantes duelistas y parodistas. El trabajo de Les Chimenti es verdaderamente artístico; entre su repertorio sobresalen el dúo de los besos de «El conde de Luxemburgo», «El balansé», «Tarantela napolitana», «El ojo de la cerradura», etc., números todos que, unidos a la hermosura de la Chimenti, hacen que el público les aplauda constantemente”[9].

Otro suelto periodístico describía a Josefina: “…arrogante, joven y hermosa, subyuga desde el primer momento; su continente majestuoso en la interpretación de sus amorosos y cómicos duetos, como en sus genuinos bailes, embelesa y hace prorrumpir al público en vítores de entusiasmo…”[10]

 


Las opiniones se multiplicaban y el 25 de agosto de 1912 la revista “Eco artístico” de Madrid compiló elogios de personalidades españolas, entre quienes se destaca el luego Premio Nobel de literatura, Jacinto Benavente:

“Los aplausos entusiastas que durante veinte días ha tributado el público de Palma a ‘Les Chimenti’ es la mejor prueba de que no se trata de un número vulgar de varietés.

Su trabajo es arte puro y lo mismo deleitan al público con sus exquisitas canzonettas, que le hacen desternillar de risa con sus graciosas ocurrencias…”

José Ribas (empresario del Teatro Lírico)

Palma, 26 de junio de 1912.

 

“Arte y belleza, conjunto maravilloso que encanta al público: estos son Les Chimenti.

Alfredo produce explosiones de risa con su saladísima vis cómica en todos los diversos tipos que interpreta, sin caer nunca en los desplantes groseros que mortifican el buen gusto.

Josefina Chimenti, mujer de hermosura exuberante en quien la Providencia derrocha raudales extraordinarios de belleza y sublimes encantos de arte y de virtud.

Estos felices compañeros, que comparten las dulzuras del hogar y los aplausos de los públicos, son los artistas que más gratos recuerdos dejan en mí…”

Félix Rando (empresario del Teatro Vital Aza)

Málaga, 19 de marzo de 1912.

 

“Los que sabemos bien lo que cuesta divertir a un público podemos apreciar el valor de artistas como Les Chimenti.

Entretienen al público media hora siquiera con… cuatro cosas, sin exhibición del desnudo ni chocarrerías, con arte, con gracia.

¿Es muy fácil, verdad?

Que pruebe el que se atreva y quiera convencerse de ello.

El testimonio de mi admiración y simpatía a los admirables artistas Les Chimenti”.

Jacinto Benavente

Madrid, 14 de diciembre de 1911

“La ciencia y el arte son las dos maravillosas creaciones de la inteligencia humana.

Como amante de ambas, me complazco en dedicar a los Sres. Les Chimenti este tributo de admiración, que lo es a la vez de respeto y afecto”

Luis Bermejo (Exalcalde de Valencia y Catedrático en la Universidad)

Valencia, 25 de abril de 1911.



“¡Vaya con Les Chimenti!

Juventud, gracia, nombre, alegría, cultura y una nenita además.

Con esta parejita dijo el Supremo distribuidor de dones: ¡Allá va…! Y largó un chaparrón.

Súmese a todo eso que tienen la gloria de haber realizado l’entente cordiale entre Italia y España.

¡Vaya con Les Chimenti…!”

A.     Saint-Aubin[11]

Madrid, 10 de febrero de 1911


En 1915 iniciaron una gira por Latinoamérica que comenzó en Buenos Aires, en cuyo Teatro San Martín actuaron desde el 28 de agosto hasta el 12 de noviembre. Finalizado el contrato, fueron reemplazados por la Compañía Tradicionalista Argentina -en la que participaban Gardel-Razzano, recién llegados de Brasil- y luego se presentaron en escenarios de Buenos Aires, localidades bonaerenses, Rosario[12] y Asunción del Paraguay[13].

 

En noviembre de 1916 cumplieron una nueva temporada en la capital porteña, esta vez en el Teatro “Esmeralda”[14] (luego Maipo), donde Josefina estrenó la canción de Osmán Pérez Freire “Ay, ay, ay” que formaba parte del repertorio del dúo Gardel-Razzano. Si bien ese podría ser un indicio de que para entonces “Roxana” ya los hubiera conocido, lo documentado es que recién el 4 de diciembre compartieron escenario en el mencionado Teatro “Esmeralda” en una función en honor y a beneficio del administrador de esa sala, Alberto Neccoly.


Por tratarse de una actuación desconocida en la bibliografía gardeliana, compartimos el programa publicado por “Crítica” el 3 de diciembre de 1916:

PRIMERA PARTE: 1º: Sinfonía por la orquesta dirigida por el maestro concertador Enrique Manfredi; 2º Estreno de una vista cómica en 6 partes; 3º La Diavolina, coupletista internacional; 4º Ida Sartoris, cantante italiana; 5º Melany-Breda, dúo cómico-Lírico; 6º Mercedes Alfonso, tonadillera; 7º Los Marocco, bailarines malabaristas americanos.

SEGUNDA PARTE: 1º Sinfonía por la orquesta; 2º Trío Merzagora, bailes clásicos; 3º Angelina Pagano y F. Ducasse, un diálogo de R. Cayol. Sin multa; 4º Delia Rodríguez, tonadillera criolla; 5º Duarte, parodista cómico; 6º La Criollita, bailarina Internacional; 7º Bermúdez y Nenita, telepatía y transmisión del pensamiento.

TERCERA PARTE: 1º Sinfonía por la orquesta; 2º Los Chimenti, parodistas internacionales; 3º Inés Berutti, tonadillera argentina; 4º Gardel-Razzano, dúo de cantos regionales con guitarra; 5º Teresita Zazá, tonadillera española.



Pocos días después de esa única función que los reunió en un escenario porteño[15], “Los Chimenti” se despidieron del público para continuar rumbo a Chile, mientras que Gardel-Razzano y el guitarrista José Ricardo los reemplazaron en el Esmeralda.


Pese al anuncio, el dueto europeo no continuó como tal: En mayo de 1917, Alfredo Chimenti actuaba como solista en el Teatro Ecuador de Barcelona[16] y en septiembre se encontraba en Italia, cumpliendo sus obligaciones militares[17].

Por su parte, Josefina se rebautizó “Roxana”, “La Roxana” o “Roxane” -¿tal vez inspirada en el Cyrano de Bergerac de Rostand?- y con ese nombre se presentó en el país trasandino, donde el público ya la había visto actuar con su esposo.

Había acordado esta nueva temporada durante su estadía en Buenos Aires, por cuanto es posible que la presentación de Gardel-Razzano haya sido organizada de común acuerdo y “Roxana” haya intercedido ante los empresarios contratantes para anexar a sus números las canciones criollas. Esta hipótesis cobra fuerzas porque el 17 de septiembre Gardel y Razzano finalizaron su temporada en la capital argentina para llegar a Chile con unos días de anticipación al debut (y no, como suele afirmarse, que cruzaron los Andes luego de actuar en Cuyo, de manera espontánea o aventurera).

Aun cuando “Roxana” no hubiese gestionado las actuaciones, es obvio que debió enterarse de que llegaban a Valparaíso y seguramente fue a recibirlos aunque solo se tratara de colegas a quienes había conocido meses antes en Buenos Aires.

Al margen de toda deducción, en la tarde del 27 de septiembre de 1917 nuestros cantores ofrecieron una función privada a la prensa, como anticipo del debut que realizarían el 29 en el Teatro Colón, de Avda. Pedro Montt casi esquina Las Heras de la ciudad de Valparaíso, donde se produjo el reencuentro oficial con la cupletista.

Al día siguiente, “El Mercurio” de esa ciudad informó que nuestros artistas se habían presentado “ante un público muy numeroso y muy culto” que quedó gratamente impresionado, porque además de “cantar canciones argentinas, sentimentales unas y graciosas otras, son aventajados concertistas en guitarra”.

El 3 de octubre finalizaron los compromisos en Valparaíso y continuaron hasta Viña del Mar, donde el 5 debutaron en el Teatro Olimpo. En este escenario tuvo lugar “el capricho del momento anunciado en el programa” que motivó este trabajo.

Se despidieron de Viña del Mar el 12 de octubre y continuaron juntos hasta Santiago, donde actuaron desde el 15[18] hasta el 7 de noviembre en el Teatro Royal, [Huérfanos 1044] y como Gardel “nunca pensó en poner en competencia los pies con su garganta maravillosa”, desistió de su rol de bailarín y cedió el lugar a José Ricardo.

En esta temporada de dos y tres funciones diarias, la cupletista incorporó a su repertorio “El Pingo Pangaré”[19] (anunciado por la prensa como “tango”, aunque se trata del estilo que Gardel había grabado a principios de ese año) y “Una rosa para mi rosa”[20], tonada de Saúl Salinas que también interpretaba el dúo. Queda claro que, si bien eran dos números artísticos perfectamente diferenciados, existía entre ellos una interacción testimoniada en el baile del tango y en la renovación del repertorio y no debería descartarse la posibilidad de un terceto improvisado durante el intercambio y aprendizaje de esos temas.

Gardel-Razzano y el guitarrista José Ricardo


TEATRO ROYAL

Domingo 21 de octubre de 1917

Gran éxito de la elegante tonadillera española Roxana y del dúo argentino Gardel-Razzano acompañado por el profesor de guitarra José Ricardo.

Matinée, a las 3.30, dedicado a las familias, con variado programa. Por el dúo argentino Gardel Razzano y la célebre tonadillera española Roxana.

Vermouth social a las 6.15. Biógrafo. Tonadas y estilos por los Gardel-Razzano, acompañados por el maestro José Ricardo. Roxana con sus canciones y tonadillas.

Noche. Función completa a las 9.15. Biógrafo. Grandioso éxito del dúo argentino Gardel-Razzano, con su repertorio de tonadas y estilos acompañados por el maestro José Ricardo. La Roxana con su repertorio de canciones modernas. El verdadero tango argentino bailado por la señorita Roxana y el maestro Ricardo[21].

“La Nación”, 21 de octubre de 1917

 

 

 

 



 

A partir del 25 de octubre, la orquesta que acompañaba a Roxana contó con la dirección de Félix Scolatti Almeyda, quien viajó desde Buenos Aires especialmente contratado para esa tarea. Sin embargo, las referencias se esfumaron a los pocos días, como si no hubiese continuado en su rol de acompañante musical.

En cambio, la prensa señalaba que el arte de la cupletista y tonadillera se combinaba con su gracia y belleza, luciendo la última moda europea en alguna “extraordinaria velada social, programa especialmente confeccionado para las distinguidas damas de la sociedad”[22]. Una verdadera influencer.

El 6 de noviembre se realizó en el Teatro “Royal” una función en su honor y beneficio de la que participaron Gardel, Razzano y el guitarrista/bailarín José Ricardo, quienes al día siguiente se despidieron del público chileno para cumplir los compromisos contraídos en Mendoza, San Juan, Rosario, San Nicolás, Montevideo…

Roxana siguió presentándose en dos y tres funciones diarias que se completaban con la proyección de películas. Del Teatro “Royal” pasó al “Dieciocho” de Santiago y el 22 de noviembre inició una gira que se prolongó hasta Cuba, donde la encontramos en mayo de 1918. Los artículos periodísticos de La Habana muestran su verdadera magnitud, comparable con Amalia de Isaura y Raquel Meller, pero además de su arte y su belleza se destacaba su pertenencia a la Cruz Roja Española y su ofrecimiento desinteresado para trabajar en la sede de Cuba.

Ya en Buenos Aires había colaborado con las Damas de Beneficencia, de donde se deduce que su pertenencia a la Cruz Roja obedeció a su sensibilidad personal, independientemente de la guerra que conmocionaba al mundo. Esta solidaridad abona la teoría de que pudo haber facilitado las actuaciones de Gardel-Razzano en Chile. Por otra parte, desconciertan sus manifestaciones de simpatía hacia Alemania que además de valerle severas críticas debieron herir la sensibilidad de Gardel, “insumiso” según las leyes francesas por no presentarse a defender a su patria.

Lo cierto es que por los méritos ya señalados, en Cuba Roxana alcanzó un éxito arrollador.






En mayo de 1920 regresó a Madrid, donde fue recibida con los honores que merecía. Luego de presentarse en el “Romea” emprendió una gira por localidades del interior, mientras que Alfredo Chimenti continuó su carrera por su lado[23].

 

Esta breve e incompleta reseña de su trayectoria deja en evidencia las omisiones de Razzano: El dúo no había alcanzado aún el prestigio de años más tarde y compartir escenario con una artista de nivel internacional debió ser un hecho significativo. Pese a ello, Razzano apenas la mencionó como “la Roxana” sin aclarar a sus lectores que se trataba de la misma Josefina Chimenti que habían aplaudido en Buenos Aires ni hizo referencia alguna a los dos meses de convivencia artística durante esa gira de 1917.

Tampoco hay indicios de que se hayan reencontrado en Madrid en 1923 ni en los viajes subsiguientes de Gardel como solista.

Ninguna mención en reportajes públicos ni en correspondencia privada.

Esas indiferencias suelen ocultar algún enojo o desavenencia que Gardel, Razzano y Ricardo prefirieron callar, privándonos a sus admiradores de conocer episodios que tal vez no hayan sido del todo gratos.    

Pero ellos, que nada sabían de rencores, nos traen el nombre de Roxana en cada biografía de Gardel, evitando la injusticia del olvido.

 

Ana Turón

Azul, febrero 8 de 2026

 

COLABORACIÓN: Manuel Guerrero Cabrera 

 



BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

MORENA, Miguel Ángel: Historia Artística de Carlos Gardel. Estudio Cronológico. Ed. Definitiva. Ed. Corregidor, Bs. As., 2008

GARCÍA JIMÉNEZ, Francisco: Vida de Carlos Gardel (contada por José Razzano). Ed. López, Bs. As., 1946

GALLARDO, Abel: La aparición del Tango en Valparaíso (1900 – 1920). Revista CONTRAPULSO – 7/2/26

Hemeroteca de Santiago de Chile

Biblioteca Nacional Argentina

Biblioteca Nacional de España

Biblioteca Nacional de Francia

Archivo Personal

https://www.youtube.com/watch?v=QO21Yq2nwMc


REFERENCIAS:



[1] García Jiménez, Francisco: “Vida de Carlos Gardel” (contada por José Razzano)

[2] Diario “Crítica” (Bs. As.), 4 de septiembre de 1915

[3] Nacido en Florencia, debutó a los seis años como integrante de coros infantiles en teatros e iglesias. Luego estudió canto lírico, pero una enfermedad en la garganta le impidió continuar y se dedicó a la música popular. Desarrolló gran parte de su carrera en España y, luego de separarse de Josefina –“Roxana”-, protagonizó “Aventuras y extravagancias de Perico y Bartolo” con Emilio Mesejo. (“La Correspondencia de España”, 1 de junio de 1920)

[4] “Madrid Cómico”, 23 de junio de 1910

[5] “La correspondencia de España”, 6 de julio de 1920

[6] Diario “La época” de Madrid, 3 de julio de 1907

[7] “Le Diable Rouge” (Toulon), 27 de abril de 1907

[8] “Eco Artístico” (Madrid) 25 de octubre de 1909

[9] Eco Artístico” (Madrid) 25 de enero de 1911

[10] Eco artístico (Madrid) 25-6-11

[11] Alejandro Saint-Aubin y Bonnefon​ (Madrid, 1857- 1916) fue pintor, crítico de arte, político y periodista español.

[12] Diario “Crítica” 8 de marzo de 1916

[13] “Crítica”, 6 de octubre de 1916

[14] “Crítica”, 10 noviembre de 1916

[15] No debe confundirse al dueto que nos ocupa con el destacado pianista y compositor Armando Chimenti, mencionado por Miguel Ángel Morena en el programa del 21 y 22 de noviembre de 1914 en el Teatro Moderno de Buenos Aires.

[16] “La Publicidad: eco de la industria y del comercio, diario de anuncios, avisos y noticias” Barcelona, 22 de mayo de 1917 

[17] “Eco Artístico”, 15 de septiembre de 1917.

[18] “La Nación”, Santiago de Chile, 14 de octubre de 1917

[19] “La Nación” (Santiago de Chile) 20 de octubre de 1917

[20] “Diario de La Marina”  (La Habana, Cuba), 2 de septiembre de 1918

[21] “La Nación” anunciaba a Ricardo como compañero de baile desde el 15 de octubre, por cuanto se deduce que era un número cotidiano.

[22] “La Nación” (Santiago de Chile), 28 de octubre de 1917

[23] En octubre de 1919 ya estaba actuando en Barcelona