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Manuel Peluffo: Del Cine de Gardel al Escándalo Policial






anuel Peluffo fue el actor que secundó a Carlos Gardel en mayor cantidad de películas pero, simultánea y curiosamente, es una figura desconocida en la bibliografía del cantor. No hay menciones a su persona en cartas de la época, recuerdos de sus compañeros de trabajo ni artículos de prensa que refieran episodios de su vida, por cuanto comienza aquí un intento por descubrir lo que no nos muestra el cine.


Único hijo del matrimonio conformado por Leandro Peluffo y Zoa Carlota González Abreo (presumiblemente de origen brasileño), Manuel Tránsito nació en Soriano (Uruguay) el 15 de agosto de 1900.

No hay indicio alguno de que haya conocido a Gardel en su país natal ni que frecuentaran las mismas amistades. Si bien Peluffo se radicó de joven en Montevideo, debía afrontar la responsabilidad del hogar que conformó con María L. Cánepa, unión de la que el 8 de octubre de 1927 nació Luis Manuel, su único hijo. Ajeno al ambiente artístico, trabajaba como comerciante de automóviles, actividad que en diciembre de 1929 lo llevó a embarcarse en el vapor “Bonheur” con destino a Nueva York, adonde arribó el 6 de enero de 1930 para radicarse definitivamente, dejando a su esposa e hijo en Uruguay. Peluffo no sabía inglés, pero lo compensaba Augusto Luis Madalena, su compañero de viaje –y presumiblemente su jefe, 20 años mayor-, quien lo hablaba y escribía sin dificultades y, además, había visitado los Estados Unidos en cuatro oportunidades.


Arribo de Manuel Peluffo y Luis Madalena a Estados Unidos











Nada sabemos de la vida de Manuel Peluffo en Nueva York hasta el 25 de julio de 1932, cuando contrajo enlace en Manhattan con Rosa Batista, una rubia de ojos verdes de 27 años nacida en Pedasí (Panamá) que trabajaba de niñera y luego de visitar Cuba, Honduras y Nueva York se radicó en ésta en 1930.

Todo hace suponer su fracaso en la venta de automóviles, si no motivado al menos agudizado por la tristemente memorable crisis y por el ya mencionado desconocimiento del idioma que seguramente redujo su campo de acción a la colonia latina. A Augusto Luis Madalena lo reencontramos “retired” en 1936; aunque no sabemos cuándo se alejó del ámbito laboral, pudo ser éste otro de los motivos que llevara a Peluffo a buscar nuevos horizontes.

En mayo de 1934 inició su carrera cinematográfica en la película “Cuesta Abajo”, en un papel que, aunque secundario, no pasó inadvertido: “Gutiérrez”, el vecino con quien “Raquel” (Mona Maris) engaña a “Carlos” (Gardel), y protagoniza con este último una pelea momentos antes de la interpretación del emblemático tango que da el nombre al film.

Durante junio y julio de ese mismo año participó de “El Tango en Broadway” – el “hombre blanco” que forma el dúo “LOS CAÍDOS” junto a un “hombre negro” e integra un grupo de argentinos que sueñan con triunfar en el extranjero- con intervenciones que, a diferencia del film anterior, no requieren importantes dotes actorales.

A mediados de diciembre de 1934, siempre en Long Island, Gardel protagonizó dos scketchs para la revista  “The Big Broadcast of 1936”, dirigida por Norman Taurog (el resto de la película se rodaría  más tarde en Hollywood). Acompañado por Celia Villa, Manuel Peluffo y Carlos Spaventa, interpretó “Amargura” y “Apure, delantero buey”, escenas que la Paramount eliminó al producirse la muerte de Gardel y  actualmente constituyen una pieza de colección.

Su papel más importante fue en “El Día que me quieras” (filmada en enero de 1935, bajo la dirección de John Reinhardt): “Saturnino”, un amigo de Gardel (“Julio”), Tito Lusiardo (“Rocamora”) y Rosita Moreno en su doble papel de “Margarita” y “Marga” (madre e hija, respectivamente). El diario español “La Vanguardia” del 21 de junio de 1935 destacaba la actuación de Peluffo y su esposa Suzanne Dulier (relación que –considerando su matrimonio con Rosa Batista-, debió comenzar a más tardar durante el rodaje de “Cuesta Abajo”, película que sirvió de debut de ambos). Es extraño que al promocionar un film de Gardel, que estaba en el pináculo de su carrera, la columna “Pantallas del Mundo” sólo haya mencionado a esta pareja que no contaba con la trayectoria de sus colegas. No menos extraño resulta que el cronista haya considerado “curioso” que secundaran a Gardel y, dada la familiaridad con que se expresa, parecería que hubieran estado en Madrid en un pasado no muy lejano. Pero, lo más llamativo e inadmisible es el error de la fecha ("1931" en un diario de "1935").


Diario "La Vanguardia" de Madrid. Nótese el inexplicable error de la fecha (1931 por 1935)


Tango Bar” fue la última película de Carlos Gardel y se filmó en febrero de 1935 bajo la dirección de John Reinhardt. En esta cinta Manuel Peluffo representa a “Manuel González”(casi su nombre real, pues éste era su apellido materno. ¿Tal vez inpirara el personaje creado por Le Pera?), un chantajista que extorsiona a “Ricardo” (Gardel) para no denunciar a “Laura” (Rosita Moreno), a quien el “Capitán Zerrillo” (Enrique De Rosas) había involucrado en el robo de una pulsera de brillantes.





El 28 de marzo Gardel y su comitiva –que no incluyó a los actores, pese al objetivo de promocionar los films- inició la gira que se truncó en Medellín (Colombia) el 24 de junio de 1935.

Luego de muerto Gardel, Manuel Peluffo siguió vinculado al cine –aunque ya no al sello Paramount para el que había trabajado- y su carrera actoral comenzó un irreversible descenso.

Ese mismo año se lo volvió a ver en Piernas de Seda[1] estrenada el 4 de octubre y dirigida por John Boland, Enrique De Rosas y Miguel de Zárraga. Fue su última intervención de importancia (“Enrique”), junto a Rosita Moreno (a quien conocía de “El Día que me Quieras” y “Tango Bar”), Enrique de Rosas (con quien había trabajado en “Tango Bar”), Manuel París (El Comisario Maldonado de “Melodía de Arrabal”, film protagonizado por Gardel en el que no participó Peluffo) y una bailarina que por desconocida no figuró en los créditos llamada Rita Hayworth.

Un mes más tarde lo vemos en Te Quiero con Locura[2] -también dirigida por John Boland y encabezada por Rosita Moreno y Enrique De Rosas (con quienes había trabajado)-, en el papel de Willy McRay.

Las siguientes películas en las que participó eran en inglés, hecho que seguramente determinó su categoría de “extra”:

El 10 de abril de 1936 se lo vio en A Message to Garcia[3] (dir. George Marshall), representando a un lugarteniente (sin acreditar) junto a Blanca Vischer (“Chiquita”, a quien conocía de “El Tango en Broadway”), José Luis Tortosa (“Pasquale Castova”, con quien había trabajado en “Tango Bar”), Guillermo Arcos (“Captain”, sin acreditar; con quien había filmado “Cuesta Abajo”), Manuel París (“Lieutenant” sin acreditar, quien había trabajado con Gardel –aunque no con Peluffo- en “Melodía de Arrabal”).

El 2 de octubre representó a un gángster, aunque como extra no acreditado,  en The Gay Desperado[4] (bajo la dirección de Rouben Mamoulian), y el 13 de diciembre, en We’re in the Legion Now[5] (dirigida por Crane Wilbur) donde encarnaba a un militar prisionero (y entre cuyos extras encontramos a John Reinhardt, director de “El Día que me Quieras” y “Tango Bar”).

En 1937 lo encontramos en Love Under Fire[6] (Dir. George Marshall y estrenada el 20 de agosto) en el papel de “Ortega” (también sin acreditar), junto a José Luis Tortosa –a quien conoció en “Tango Bar”-, en el rol de Aide, sin acreditar.

En los documentos de 1940 Suzanne Dulier se presentaba como “soltera”, aunque no ha quedado registrada la fecha de ruptura de esta relación. 
Por su parte, Manuel Peluffo se encontraba en México y al cumplirse el quinto aniversario del fallecimiento de Gardel dio a conocer una poesía que escribió en su homenaje:


La Ausencia de Carlitos






En México Peluffo trabajaba en el rubro cinematográfico y convocó al joven Pedro Infante para la película La Liga de las Canciones (estrenada el 13 de setiembre de 1941), pero no pasó la prueba y en su lugar se contrató a Ramón Armengod. Peluffo no figura en la ficha técnica, pero el episodio fue referido por el propio Infante, por cuanto es posible que desempeñara alguna función que no se acreditara en los films.

En el país azteca conoció a Ana María Paz, viuda del abogado Luis Quintana y madre de la bella Ana Luisa. Destacada en la danza y la natación, la jovencita quiso visitar el exclusivo club Deportivo Chapultepec y su ballet acuático. Por tratarse de un lugar de difícil acceso, Manuel Peluffo solicitó un pase de cortesía por quince días a su amigo el Embajador de Uruguay en México, anécdota que nos ubica frente a una persona de amistades influyentes. 

En 1944 la familia se radicó en Venezuela donde Peluffo dirigió la primera superproducción nacional: Alma Llanera (estrenada el 22 de febrero de 1945) cuyo guión le pertenecía y, según algunas fuentes, también la habría financiado.

En agosto de 1946 lo reencontramos en la ciudad de Guadalajara (México), dedicado a la producción de cine, según refiere este escueto comentario del diario “El Informador”:


































Ana Luisa recordó años más tarde que por entonces fueron a Canadá, Estados Unidos e Italia y, en medio de tantos viajes, el 27 de abril de 1948 arribaron al Uruguay para establecerse en Montevideo. Pocos días más tarde –concretamente el 15 de mayo- se estrenaba Tarzan and the Mermaids, protagonizada por Johnny Weissmuller, primera incursión cinematográfica de Ana Luisa, donde pasó totalmente inadvertida. 

Ingreso del matrimonio Peluffo a Uruguay, 1948 



Al año siguiente madre e hija viajaron al Brasil y Manuel se reunió con ellas el 29 de setiembre de 1950, es decir un año y medio después. Es posible que ambas se adelantaran por compromisos artísticos de Ana Luisa –que realizaba presentaciones de danza acuática- y que Peluffo –que ejercía su representación- haya hecho algún viaje para verlas durante esos meses aunque no hayamos encontrado su registro. De la documentación existente, es interesante señalar que Ana Luisa y su madre solicitaron la admisión “temporaria” y Peluffo, la “permanente”, fijando domicilio en San Pablo, seguramente donde su esposa e hijastra habían residido durante esos meses.





















La estadía en el país vecino se prolongó por al menos dos años, período en el que Manuel Peluffo dirigió la película Meu destino é pecar (1952) en cuyo guión había participado.

Ana Luisa, por su parte, adoptó definitivamente el apellido de su padrastro y contrajo enlace matrimonial por primera vez. Si bien suele datarse este acontecimiento en 1944, la protagonista refirió que Lo conocí en Brasil, en un viaje en compañía de mi madre y mi padrastro, del que tomé el apellido Peluffo. Fue mi primer esposo. Nuestra boda fue oficiada por el Cardenal de Sao Paulo, Brasil (…) El cardenal brasileño no casaba a cualquiera, ya que supimos entonces que recién se había negado a casar a la hija del gobernador de aquel estado”.

Nuevamente encontramos relaciones de amistad que ubican a la familia en una esfera social de privilegio.











En febrero de 1953 regresaron a México y, por gestiones de su padrastro y manager, Ana Luisa obtuvo un papel en “Orquídeas para mi esposa” (1954). Pese a no destacarse, pronto firmó el contrato para protagonizar el primer desnudo del cine mexicano en “La Fuerza del Deseo” (1955): “Mi padre llegó a decir qué cosa tan espantosa”, recordó la actriz décadas más tarde.

Simultáneamente, Manuel Peluffo afrontaba los resultados desfavorables de un Juicio Ejecutivo Mercantil promovido por Juan Juárez Ramírez  que derivó en el remate de un piano y un equipo de sonido, con una base de nueve mil pesos. El edicto, fechado en Acapulco el 31 de julio, se publicó en el Periódico Oficial el 15 y el 29 de agosto de 1956 y la subasta se fijó para “las doce horas del noveno día hábil siguiente al de la última publicación de este edicto”, es decir que, de no mediar publicaciones posteriores a las mencionadas, debió realizarse el 11 de septiembre.






En tanto, Ana Luisa desarrollaba una febril actividad laboral en México, España, Italia y Argentina, donde filmó partes de “Socios para la Aventura” y “La Venenosa” (ambas dirigidas por Miguel Morayta y estrenadas en 1958). 
Durante su estadía en Buenos Aires fue agasajada con el vals "Señora Princesa" (Bruni - Lambertucci) y concedió una entrevista a la revista “Cantando”, donde menciona el vínculo de su padrastro con Gardel.




Apenas finalizado el rodaje Ana Luisa y su madre se trasladaron a Brasil, posiblemente en viaje de descanso, ya que se hospedaron en el hotel “California” de San Pablo y en México las aguardaba una tarea por demás intensa. El primero de los seis matrimonios de Ana Luisa había terminado por cuanto se declaró soltera, aunque pronto se uniría al actor Octavio Arias.



















Pero para Manuel Peluffo las cosas no iban tan bien y, por razones aún sin determinar presumiblemente relacionadas con el embargo y juicio ya mencionados, en noviembre de 1958 fue expulsado de México. La crónica periodística refiere que “Los agentes de Migración acompañaron a Tránsito Peluffo hasta el Aeropuerto Central, y allí permanecieron hasta que lo vieron subir a un avión que lo dejó en Houston, Tex.” Todo indica que permaneció allí, ya que el 22 de diciembre lo sorprendieron nuevamente en México y lo expulsaron definitivamente declarándolo “indeseable”, según la noticia fechada el 23 y publicada el 24 de diciembre de 1958.



Lógicamente, esta determinación del gobierno debió obedecer a una serie de antecedentes que por el momento desconocemos y quizás expliquen el "bajo perfil" de nuestro personaje.
"Ana Luisa (...) nada tiene que buscar en el extranjero, según dijeron personas allegadas a la familia", dice el periodista, pero conociendo sus permanentes viajes sólo podemos interpretar la intención de "despegarse" de la situación.
El segundo recorte nada agrega; frente a la drástica decisión de las autoridades mexicanas, la negativa a cumplimentar trámites administrativos pareciera carecer de importancia.


En 1959 se estrenaron siete películas de Ana Luisa y cuatro en 1960, todas filmadas en México, pero no podemos afirmar que su padrastro continuara representándola, al menos en ese país.
1961 fue un año sabático -razones legales le impedían trabajar mientras se desarrollaba el juicio de divorcio de Octavio Arias- y 1962 trajo sus novedades: el debut en la TV mexicana y una película argentina, dirigida por Daniel Tinayre y protagonizada por las hermanas Mirtha y Silvia Legrand: “Bajo un mismo rostro”. 
Éste era un excelente motivo para que Manuel Peluffo retornara al Río de la Plata, pero el C.E.M.L.A. no registra su llegada ni la de su esposa.

Cuando ya creíamos haber pedido definitivamente sus rastros, lo reencontramos en México, aunque  no está claro cuándo regresó ni con qué condiciones. Las crónicas periodísticas de junio de 1965 refieren que durante una reunión realizada en su casa de Cuernavaca, el periodista y ex torero Rafael Romero Sánchez murió en la piscina. El cuerpo presentaba fuertes golpes en la cabeza y estómago, por cuanto hubo serias sospechas de asesinato.







Entrevistado por LA PRENSA, Manuel Tránsito Peluffo relató que esa tarde se encontraba con su esposa Ana María Paz de Peluffo, su hija Ana Luisa, y otras personas. Después llegaron Rafael Romero Sánchez, Jorge Luis Navarro, Cuauhtémoc Muñoz y un señor de apellido Ancona. La visita era con el único objeto de saludar a Ana Luisa, ya que era madrina de la publicación donde trabajaban las personas mencionadas. Notó que Romero Sánchez había tomado algunas copas y que después de una hora de estar conversando se apartó del grupo, fue hasta la habitación de huéspedes y el cuarto de baño, donde tomó un traje para nadar. Durante unos minutos nadó y se reincorporó al grupo, comentando que “el agua estaba muy calientita”. Peluffo vio cuando Rafael volvía a arrojarse al agua, esta vez en la parte honda de la alberca. El grupo prosiguió en su plática, pero Manuel Tránsito, al mirar hacia la piscina, vio que Rafael apenas si sacaba la cabeza y que parecía no poder nadar. Alcanzó a llegar hasta la mitad de la alberca y ahí volvió a sumergirse. “Me quité la camisa, el pantalón y los zapatos -dijo - y me tiré al agua para ayudar a Rafael. Lo encontré sobre el piso, en la parte más profunda, y lo arrastré unos metros, pero me faltó el aire y tuve que salir sin rescatarlo. Cuando salí a la superficie grité para que otros me ayudaran. Fue entonces cuando el señor Jorge Luis Navarro se quitó su saco y se tiró al agua; fue Navarro el que, finalmente, logró sacar a Rafael”.

Acto seguido -prosiguió Peluffo-, entre varios empezaron a aplicarle los primeros auxilios mientras Ana Luisa llamaba desesperada a los bomberos y a la Cruz Roja. Para esto ya había intervenido un doctor particular y le aplicaron una inyección. Finalmente fue trasladado a la Cruz Roja.

Navarro acompañó a los ambulantes y regresó a la residencia a las 22:00 horas, indicando que Rafael había fallecido, a consecuencia de una congestión alcohólica, según le habían informado.

En medio de la puja accidente-homicidio, el 2 de julio cesó en su cargo el Lic. José Benjamín Gaxiola, agente del Ministerio Público Adscrito a la Jefatura de Policía en Cuernavaca, por haber declarado a la prensa su convicción de que no se trataba de un accidente sino de un crimen. Igual suerte corrió el doctor Ignacio Petriz Ortiz, jefe de los Servicios Médicos Legales, al dictaminar –luego de la primera necropsia-, que la muerte de Romero Sánchez no se produjo por ahogamiento sino que fue asesinado a golpes.
Ninguna de estas sospechas pudo probarse y la causa del fallecimiento de Rafael Romero Sánchez fue considerada accidental.


Manuel Peluffo en junio de 1965, haciendo una representación del confuso episodio




















Pasado este confuso trance, la vida de Manuel Peluffo continuó tan silenciosa como siempre. El 27 de mayo de 1966 Ana Luisa contrajo enlace con Carlos Maciel en Maverick, Texas, circunstancia que permite suponer su radicación al menos temporaria en los Estados Unidos y, dado el carácter del acontecimiento, ubicamos allí a Peluffo.

Tres meses más tarde su vida se apagaba en la Clínica de Actores (México DF) como consecuencia de una insuficiencia hepática que la semana previa había requerido una intervención quirúrgica de la que no se repuso. El deceso se produjo el 22 de agosto a las cuatro de la madrugada y al día siguiente el diario “El Informador” de Guadalajara dio a conocer la noticia destacando que “en varias ocasiones se vio mezclado en líos policíacos” y con tono despectivo finalizaba “Tránsito Peluffo fue inhumado esta tarde, a las 16:00 horas, en el Panteón Jardín y a su sepelio acudieron artistas, bohemios, etc.




 Ana María Paz, la última de sus cuatro esposas, lo sobrevivió hasta 1995. 





Luis Manuel Peluffo Cánepa, su hijo biológico –nacido en Montevideo en 1927, durante su primer matrimonio- lejos de los escenarios y aplausos, se dedicó a la docencia. Registró dos ingresos a Brasil en períodos escolares (abril de 1962 y marzo de 1963), pero no se ha logrado determinar si tuvieron finalidad laboral o si, como quedó sugerido al principio, pudo haber lazos familiares.




En Resumen:

Manuel Peluffo fue una persona que gozó de amistades influyentes (el Embajador de Uruguay en México y un Cardenal de Brasil), posiblemente por su antigua actividad en el comercio de automóviles. Una vez radicado en Nueva York y ante su fracaso en este rubro, debió solicitar alguna recomendación para trabajar en la colonia latina, que derivó en las cinco películas que filmó Gardel para el sello Paramount. Sin antecedentes actorales ni porte de galán compartió cartel con grandes estrellas del momento y quedó en la historia del cine, del tango y en la memoria colectiva.




No hay indicios de que trabara amistad con sus compañeros de los sets, tal vez porque en él primaran los intereses comerciales por sobre los artísticos y afectivos.
Durante su estadía en Buenos Aires pudo conceder reportajes o escribir un libro con sus vivencias de aquellos meses en la Paramount. Sin embargo prefirió la vida silenciosa y anónima, multiplicando los ingresos de su hija, tal vez sin comprender que su mayor fortuna fue el tiempo que compartió con Carlos Gardel.       




Ana Turón
Azul, noviembre 13 de 2017


FUENTES CONSULTADAS:

GONZÁLEZ MORÓN, Guadalupe – MARROQUÍN MUÑOZ, Adán: Ana Luisa Peluffo: Deseo convertido en Mujer…
MORENA, MIGUEL ÁNGEL: Historia Artística de Carlos Gardel. Estudio Cronológico. (Corregidor, 2008)
Revista ISSU, 29 de abril de 2012
Revista “Cantando” N° 23 – 23 de setiembre de 1957
Diario “El Informador” (Guadalajara, México)
Diario "La Vanguardia" (Madrid, España)
Biblioteca Nacional de México


[1] Fox Film Corporation
[2] Fox Film Corporation
[3] 20th century Pictures
[4] Pickford-Lasky
[5] George A. Hirliman Productions
[6] 20tn Century