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Saúl Salinas, el maestro cuyano de Gardel




unque insoslayable en la bibliografía gardeliana, poco se sabe de este barítono bajo de voz pastosa, emotiva y bien colocada. 


Destacado guitarrista, autor y compositor, conocía los secretos de las danzas regionales, cultivó la canción nativa y trajo el folklore cuyano a la provincia de Buenos Aires. 

Criollo de ley, de atrayente físico y gran simpatía, lo llamaban “El Víbora” por sus ojos juntos de mirada penetrante.

Su inconstancia, su carácter difícil ("de reacciones violentas") y su superioridad artística motivaron frecuentes cambios de compañeros de dúo, la ubicación de su apellido en primer término –cuando correspondía el último, por ser segunda voz- y la omisión de sus pares en la etiqueta de los discos. 
Simultáneamente, abría caminos a sus discípulos sin egoísmos ni rivalidades. 

Documentación inédita, recuerdos de sus amigos e información de época permiten trazar esta reseña personal y artística, que no pretende ser definitiva.



1883-1902:
Saúl Rosario Salinas nació el 27 de octubre de 1883 en la ciudad de San Juan, hijo natural de Manuela Salinas. Documentación posterior indica que su padre se habría llamado “Manuel Patricio”, apellido inexistente en esa provincia, por cuanto se trataría de su segundo nombre de pila, hecho que impide su correcta identificación. 


Acta de bautismo de Saúl Salinas, labrada en su ciudad natal el 5 de noviembre por el presbítero Pedro Biondi, fueron sus padrinos Felipe y Antonia Laura:“En cinco de noviembre de mil ochocientos ochenta y tres, yo, el infrascripto Cura Rector de esta Iglesia Parroquial de la Merced en la Ciudad y Provincia de San Juan, bauticé, puse óleo y crisma a Saúl Rosario, nacido el veinte y siete de octubre del corriente año, hijo natural de Manuela Salinas, siendo sus padrinos Felipe Laura y Antonia Laura, a quienes advertí el parentesco espiritual y demás obligaciones, doy fé. Firmado: Pedro Biondi”



Tal vez por las circunstancias de ilegitimidad, madre e hijo se trasladaron a Mendoza, donde fueron censados el 10 de mayo de 1895: Saúl, de “10 años” (en rigor de verdad tenía 11), cursaba sus estudios primarios y ella se declaró “soltera, de 45 años, sin profesión, no lee ni escribe” (línea 14). Nacida el 6 de junio de 1849 en San Juan Capital y bautizada a los 17 días como Manuela de Jesús, era hija natural de Margarita Salinas y en 1869 se había declarado “cocinera”.



Nótese Juanito Salinas (línea 10), de 30 años, sastre, soltero y sanjuanino. A continuación, tres hombres de 28, 35 y 27 años -dos de ellos también sastres y el otro cigarrero-, completan el grupo conviviente en el que, posiblemente, Manuela se encargara de los quehaceres domésticos o ayudara en trabajos de costura.

Por ser ésta la última mención que encontramos a su madre, se presupone su fallecimiento y se explica el temprano trabajo de Saúl como conductor de coche de caballos ("donde desplegaba su simpatía y su ya conocida inclinación por la guitarra") y su regreso a su ciudad natal: “se estableció con un café en Trinidad (San Juan) donde se juntaban los aficionados a la canción telúrica. Allí estableció su rincón donde campeaba el amor a la tradición y entre canción y canción iba germinando la semilla de sus inquietudes que algún día habría de llenar de satisfacción y justo orgullo a las actuales generaciones. Pero pronto cambió su actividad por una nueva e incipiente labor, la venta de discos fonográficos que en aquellos años ya comenzaban a difundirse febrilmente. Y ahí fue donde Salinas completó sus sueños, influenciado por esa nueva manifestación del arte. Se dedicó activamente a la canción criolla, como autor e intérprete y así nacieron ‘La Sanjuanina’, ‘Una rosa para mi rosa’, ‘La Trilla’ y tantas otras. En aquellos años llegaron los discos de dos grandes dúos mejicanos Rosales y Robinson, y Abrego y Picazo. Salinas que si no era hombre de ilustración era inteligente, comprendió enseguida que esa forma de interpretación de la canción podría aplicarse a lo nuestro, se puso a la obra y con gran entusiasmo viajó a Buenos Aires, meridiano de toda actividad y cultura[1].

Fuentes sanjuaninas de origen incierto indican que “durante dos años fue chofer de la acaudalada familia Videla, dueña de extensas hectáreas de viñedos. También tuvo instrucción policial y debido a su buen comportamiento y desempeño llegó a ser subcomisario de la Seccional Primera”. Las fechas no coinciden: Si en 1895 asistía a una escuela mendocina, no tuvo tiempo para desempeñar funciones policiales en su ciudad natal y alcanzar el cargo de subcomisario antes de 1902, año en el que lo encontramos en Buenos Aires.


SU HOMÓNIMO:

La confusión se debe a la presencia de otro Saúl Salinas, registrado en el censo de San Juan de 1869, “varón, de 3 años”, es decir nacido en 1866 en Trinidad (localidad muchas veces mencionada como cuna de “El Víbora, pero no en la fe de bautismo que inicia este trabajo). Aunque con una diferencia de 17 años, la homonimia de ambos coterráneos y la ausencia de uno de ellos favorecieron las confusiones. Es posible –aunque irrelevante para este trabajo- que existiera entre ambos algún parentesco y que “Saúl” fuera un nombre tradicional en la familia.
Además de la fecha de nacimiento, difieren los datos de su madre: Justina, costurera de 30 años, es decir nacida en 1839 (línea 6) y una composición familiar que nunca reaparece en la vida de nuestro biografiado.

EN BUENOS AIRES, A PRINCIPIOS DE SIGLO:
El 5 de febrero de 1902 lo encontramos en Buenos Aires fotografiándose con José Razzano y Francisco Martino, de manera que su llegada debió producirse un poco antes, tiempo suficiente como para consolidar una amistad que ameritara “posar para la posteridad”.


Saúl Salinas, José Razzano y Francisco Martino en Buenos Aires, 5 de febrero de 1902


Francisco Martino, uno de sus primeros amigos porteños, lo recordaba como un “criollo de ley, versado en canciones y que sabía todos los secretos de los bailes regionales. Me encantó aquel hombre de tierra adentro. Me enseñó muchas tonadas y con él aprendí a cantar ‘La Pastora’ que entonamos a dos voces. Estas últimas palabras respaldan la versión del dúo Salinas-Martino aunque no han podido precisarse fechas, actuaciones ni más temas del repertorio de los jóvenes artistas vocacionales.


1910:
Luego de varios años en blanco, sus rastros reaparecen en Cuyo hacia 1910, cuando conoció al payador bonaerense Pedro Garay (1881-1950), radicado en Mendoza desde 1897, con quien Salinas comparte –o disputa- la paternidad del canto criollo a dos voces aplicando la armonización aprendida de los intérpretes mexicanos.
Según el investigador Ismael Moya[2]Se considera a Pedro Garay el creador del canto a dúo en lo que concierne al tema criollo y, asimismo, figura él entre los que sirvieron de modelo inicial a Carlos Gardel. En esta modalidad artística fue secundado por su hermano Juan y luego por Saúl Salinas. Trajo de Cuyo un extenso repertorio de tonadas y, como fueron del agrado del público de Buenos Aires, merecieron ser grabadas en discos (…) Sus composiciones se cantaban con éxito, entre ellas ‘Mi Caballo bayo’, ‘La Trilla’, ‘A mi Guitarra’, ‘Ante la cruz’, ‘El rancho’, ‘La Pastora’, ‘La Rosa encarnada’, ‘Los ojos negros’…” La rivalidad distanció a ambos artistas originando serios problemas ya que Garay reclamó la autoría de “La pastora” y “La rosa encarnada” (titulado por Salinas “Una rosa para mi Rosa”), situación imposible de dilucidar a más de un siglo, en creaciones que pudieron ser conjuntas.


Es interesante recordar que los ritmos musicales de la región pampeana  se interpretan de manera individual. Así, el folklore cuyano resultó una atractiva novedad para el  público habituado a escuchar milongas, estilos, tristes, cifras y huellas.

Los escasos dúos que había utilizaban el canto monocorde, como podemos apreciar en esta interpretación de Razzano-Martino, registrada el 23 de marzo de 1910.



La vida de Salinas transcurría entre Buenos Aires y Mendoza, donde mantenía una relación sentimental con Leonor Urbelina Yañez, sanjuanina, hija de Moisés Yañez y de Juana E. Bazán. El primer hijo de esa unión, Saúl Sebastián, nació el 20 de enero de 1910 y fue bautizado el 26 de marzo.
 
Bautismo de Saúl Sebastián Salinas, en Mendoza. Fueron sus padrinos el cantor y compositor Alfredo Pelaia y Dominga Y. de Villegas.




























TRANSCRIPCIÓN:
Nota marginal: Saúl Sebastián Salinas (corregido con lápiz). A la derecha, “M. Rúa”.
En esta iglesia de Loreto en Mendoza, a 26 días del mes de marzo del año mil novecientos diez, el Presbítero D. bautizó, puso óleo y crisma a Saúl Sebastián Salinas, que nació en (en blanco), el día 20 de enero de mil novecientos diez, hijo de Don Saúl R. Salinas, natural de (en blanco) y de Doña Urbelina Yañez, natural de (en blanco). Padrinos Don Alfredo Pelaia y Doña Dominga Y. de Villegas a quienes se les advirtió el parentesco espiritual y obligaciones contraídas. Firmas.”   
La madrina, Dominga “Y” de Villegas, era hermana de Urbelina Yañez, es decir tía directa del pequeño; pero la elección del músico Alfredo Pelaia para padrino indica una relación de estrecha amistad hasta hoy desconocida. 
Espontánea e inevitablemente debieron conformar un dúo en épocas vocacionales del que no quedaron registros fonográficos. Posteriormente cada uno de ellos se unió artísticamente a otros cantores, pero no desarrollaron actividades artísticas en forma conjunta, lo que permite presuponer un distanciamiento.

1912:
A partir de este año puede reconstruirse la carrera discográfica de Salinas y, por ende, su repertorio y obra autoral. Sus primeras grabaciones fueron a dúo con Augusto De Giuli, para el sello Víctor durante el mes de febrero.
El detalle, publicado por el sitio web de esta empresa, consigna también discos "Columbia" registrados "entre 1920 y 1923", que hemos separado con una línea roja para evitar confusiones.




Muy pronto el dúo se desvinculó de "Victor" y grabó en “Columbia” una serie de 16 discos con 32 temas (casi todos pertenecientes a Salinas) que la revista "Fray Mocho" ofrecía al público en su edición del 28 de marzo de 1913:






Transcribimos la sección correspondiente a Salinas-De Giuli respetando el orden


Disco
Título
Género
Autor
T 542
Tuyo soy CuecaS. Salinas

La Canariera Canción S. Salinas
T 543 El vendedor de queso Tonada S. Salinas

La cuyanita Tonada S. Salinas
T 544 Vidalitas Cómicas
S. Salinas

Estilo y gato
S. Salinas
T 508 Sentimientos del cantante S. Salinas

Prurito de la sociedad Canción A. De Giuli
T 509 La Germania Cueca S. Salinas

Así eres tú Tonada S. Salinas
T 510 La infiel Tonada Cuyana S. Salinas

Si me tendrá en su memoria
S. Salinas
T 511 La cantinera del batallónCanción S. Salinas

San Juan por dentro Estilo Sanjuanino A. De Giuli
T 512 La buena mujer Canción S. Salinas

Pensando en ella
S. Salinas
513 Los viejos embusteros Coplas S. Salinas

Gato nacional Baile S. Salinas
514 La mendocina Cueca S. Salinas

El que todo lo acomoda Estilo A. De Giuli
T 574Mirala cómo se vaTonada Cuyana S. Salinas

No volverá CanciónA. De Giuli
T 575 Los dos sanjuaninos Tonada S. Salinas

El gorro frigio Cueca S. Salinas
T 633 El procurador Canción S. Salinas

La cosecha Escena Musical S. Salinas
T 634 Milonga y gato
S. Salinas

Lamentos Estilo S. Salinas
T 635 Vidalita provinciana
A. De Giuli

Los dos negros Canción Saúl Salinas
T 507 La lotería
S. Salinas

La lengua de los vecinos Cuento S. Salinas
                     
Además, es interesante observar:
       1) El precio de $2 (“moneda nacional”) es el mismo para todos los intérpretes, situación que más tarde sufrirá modificaciones.
       2)  La cantidad de discos de Salinas-De Giuli es muy superior a la de los otros artistas.
      3) Por primera vez encontramos el nombre de Gardel junto al de Salinas (quien, según Razzano, lo presentó en la empresa “Columbia”). 

     Un minucioso trabajo del coleccionista Carlos Picchio ofrece detalles no consignados por "Fray Mocho" y completa la producción discográfica de 1912 y 1913 de Salinas como solista y a dúo con De Giuli y Sarcione para "Columbia":




Afortunadamente, la tecnología y la generosidad de muchos coleccionistas nos permiten acceder a piezas de arqueología cultural como la cueca “Tuyo soy” y “El Procurador” con Salinas como solista e intervenciones de su compañero.



 



Augusto De Giuli figura en algunos documentos como nacido en Cerro Largo el 5 de agosto de 1887 y en otros, el 12 de noviembre de 1892 en Melo, esta vez con el segundo nombre “César”, hijo de “Antonio Delyiuli y Honorina Del Signore”. Tenor uruguayo de dilatada trayectoria, abandonó el canto nativo para dedicarse al lírico, en 1932 contrajo enlace en Londres con Marina Rodríguez  Picaroni, también artista, nacida en Uruguay en 1904.













Un testimonio suyo referido a Gardel aporta información de interés para este trabajo: “Con Carlitos nos conocimos en Buenos Aires por 1912. Fue en los estudios de la emisora de discos “Columbia”, en Paraná entre Cangallo y Sarmiento, donde nos sometimos a prueba para hacer algunas grabaciones. Naturalmente nos hicimos buenos amigos”. 
En el párrafo anterior, el periodista menciona que De Giuli y Gardel "compartieron la bohemia lírica con José Razzano y Alfredo Gobbi”, completando el escenario en el que se movía Saúl Salinas. 
También recordó que Gardel “aunque en forma incidental recibió algunas lecciones del famoso barítono Sagi Barba. Aquí debo hablar en plural, pues como yo andaba siempre con Gardel, también a mí me enseñó don Emilio. Frecuentábamos los ensayos de aquella compañía lírica del Teatro Mayo, dirigida por el gran cantante español, y como alguien le dijera que estudiábamos canto, empezó a alentarnos paternalmente y con mucha generosidad. Sagi Barba nos enseñó el arte de emitir la voz, los ejercicios de respiración y toda la gama de recursos para ir paulatinamente madurando nuestras facultades. Cada cual siguió después su propio destino: yo empecé a cantar óperas, que era en realidad lo que más me gustaba; él se perfeccionó en el folklore argentino y, con preferencia, en las tonadas provincianas”
La ausencia de Saúl Salinas en las clases de Sagi Barba -que, evientemente no eran inaccesibles- pudo obedecer a su personalidad tan poco amante de horarios, cursos y obligaciones... ¡para cantar! 

SALINAS-GOBBI
Nacido en Uruguay en 1877 y radicado en Buenos Aires desde 1895, Alfredo Gobbi no pudo conocer a Salinas antes de 1904, fecha en que regresó de España, donde residió por cuatro años. En 1905 se casó con la cantante chilena Flora Rodríguez, con quien formó el dúo “Los Gobbi” o “Los Campos” (dedicado a las canciones criollas, diálogos humorísticos y tangos), permanecieron en Europa y Estados Unidos durante largas temporadas[3], y regresaron a Argentina el 21 de diciembre de 1912.

En 1935 refirió: “Conocí a Gardel –recordaba Gobbi- allá por el año 1913, que me fue presentado en la Casa Tagini… Gardel se encontraba en ese momento con Saúl Salinas, que fue quien me lo presentó (…) Salinas, siempre emprendedor, al ver la buena impresión que Carlos había causado en el notable músico, mandó traer una de las canciones que acababa de grabar: ‘El almohadón’ (…) La satisfacción de Gardel fue elocuente”.    
Gobbi no equivocó la fecha. En 1913 se comercializaron los discos que Gardel había grabado el año anterior (tal como vimos en la página de “Fray Mocho”), pero más allá de la fecha resulta interesante la actitud generosa de Salinas hacia el joven Gardel, en el comienzo de su carrera.

A fines de 1912, por medio de Augusto P. Berto, Salinas conoció a Carlos Marambio Catán, quien recordaba haber visitado “Bragado antes de mi ingreso a la Escuela Naval” con “mi viejo amigo de la Boca”, menciones que podrían indicar alguna presentación artística aún desconocida en el interior de la provincia, como así también la residencia de Saúl Salinas en el barrio de Quinquela por esos tiempos.  

EL CUARTETO CON GARDEL, RAZZANO Y MARTINO
Las referencias a esta formación provienen de Francisco Martino y de José Razzano (quienes, como hemos visto, conocían a Salinas desde 1902). En oportunidades los recuerdos se confunden y contradicen, por cuanto optamos por la copia textual para evitar posibles tergiversaciones, aunque unificando distintos reportajes para conservar la cronología de los hechos.

Salinas conoce a Gardel:
José Razzano declaró que: “El gran cantor y compositor sanjuanino Saúl Salinas con quien me encontré en Buenos Aires, me propuso grabar conjuntamente con él y entonces yo recordé a Gardel y al ponderarlo Salinas se interesó en conocerlo"
"De regreso de su gira con Martino presenté a Gardel a Saúl Salinas (...) ¡Ése sí que sabía cantar! Nos enseñó una punta de canciones de tierra adentro (…)  y nos enseñó lo más importante, lo que ninguno de nosotros sabía: lo que era una segunda voz".
Poco después en la misma casa de Salinas nos reunimos todos y tuvimos la satisfacción de escucharle la mayoría de las composiciones de que era autor, entre ellas ‘La Pastora’, ‘Mirala como se va’, ‘Mi negra se ha ausentado’, ‘Cañaveral’, ‘La Madrugada’ y otras. A nosotros,  esto que era una novedad, nos gustó mucho quedando así resuelto formar un cuarteto (…) que debutó en un beneficio realizado en la Casa Suiza. Después de esto emprendieron viaje y debutaron en Zárate. 

Se forma el cuarteto:
"Nos entendimos tan bien, que de inmediato Gardel lanzó la idea –que todos aceptamos- de constituir un cuarteto. Realizamos varias giras y, al cabo de algunos meses, por una serie de circunstancias que no vienen al caso nos desprendimos primero de Martino y luego de Salinas" -dijo Razzano-, aunque ni las giras ni los meses fueron tantos. Incluso, él mismo declaró a "Antena" que el cuarteto duró solo 15 días, hecho coincidente con las investigaciones gardelianas y con la personalidad que estamos descubriendo del artista cuyano. Otro punto a señalar es que primero se desvinculó Salinas y luego Martino, error atribuible a la transcripción del periodista.
Por su parte, Francisco Martino se atribuyó la paternidad de la agrupación vocal: “Entonces a mí se me ocurrió que podríamos formar un cuarteto para ir por el interior. Y quedó constituido así el conjunto: Gardel, Martino, Salinas y Razzano. De inmediato surgió ante nosotros el obstáculo casi invencible de la falta de dinero. Y concebimos la idea de dar una fiesta a beneficio en la Casa Suiza. Con el dinero que conseguimos, pudimos arrancar. Anduvimos por todo el Oeste: Quemú-Quemú, Lincoln, debutamos en Mercedes…” 

La presentación en Casa Suiza tenía por finalidad recaudar fondos para la gira del terceto conformado por Gardel-Martino-Razzano y la incorporación de Saúl Salinas surgió espontáneamente, casi a último momento. La minuciosa investigación de Miguel Ángel Morena señala que es Salinas "quien sugiere la formación de un cuarteto, en el cual, Razzano y Martino hagan la primera voz y él con Gardel, la segunda".  
La iniciativa pudo ser de cualquiera porque todos tenían experiencia en dúos, pero la armonización que ofrecía "El Víbora" sería de significativa importancia. 

Proyectando la gira
Un extenso artículo periodístico de 1933 reprodujo una anécdota que pareciera provenir de Razzano: “Una mañana, los que habrían de ser ‘ases’ de la canción criolla, con algunos pesos juntos y la compañía de Martino llegarían a la estación retiro. Llevaban toda su esperanza en el doble encordado de sus guitarras y las gargantas pura promesa todavía.
Se acercaron a la ventanilla, mostrando todo el dinero que llevaban y preguntaron:
-Somos tres: ¿hasta dónde podemos ir con esta plata?
El boletero hizo un rápido recuento y dictó sentencia: Hasta Zárate – dijo
Sobraban unos centavos pero se marcharon igual. ‘Donde hay una voluntad, hay un camino’”

No eran tres sino cuatro, según se desprende del contexto de los recuerdos, pero la anécdota muestra los criterios que regían para organizar las giras artísticas.


En Zárate
Según Francisco García Jiménez, “Así fue como Razzano y Martino haciendo la primera voz y Gardel y ‘El Víbora’ la segunda, el cuarteto quedó formado y se presentó en la localidad de Zárate en el carnaval de 1912 (SIC).” 
Ante el evidente error de la fecha (Gardel todavía no conocía a Salinas y ese año formaría dúo con Francisco Martino), se dedujo que se trataría del año siguiente. Así, investigaciones locales dan cuenta de que “el miércoles 10 de julio llegaron a Zárate. Los recibió una población pujante, merced al crecimiento y la mejora de la red ferroviaria, por ese entonces en manos de los ingleses. Sin embargo, las cosas no resultaron como los cantores lo habían pensado y, tras una estéril actuación en el Bar El 25 de la calle Independencia, se fugaron durante la noche del Hotel El Globo – sito en la esquina de 19 de Marzo e Ituzaingó (hoy estación de servicio) – por no poder afrontar el pago de la estadía.
Las penurias económicas continuaron, pues la gente del litoral no parecía muy apresurada por contratarlos, y ellos no tenían recursos para sostenerse inactivos. Para colmo, Salinas decidió dejar el grupo y pegar la vuelta, por lo que sus compañeros intentaron convencerlo de llegar a San Pedro, ilusionados que allí las cosas podían ser distintas, “El Víbora” aceptó, aunque no muy convencido”.

Nótese que el cuarteto llegó a Zárate el 10 de julio, cuando la ciudad todavía conservaba la ornamentación callejera, el palco frente al Palacio Municipal y ecos de los festejos por el aniversario de la Independencia Argentina de la víspera. El recuerdo de esta celebración popular confundió la fecha en la memoria de Razzano pero no los resultados y confirmó el párrafo precedente: "Tan mal nos fue (...) que nos fugamos del hotel saltando por la ventana, y nos dirigimos entonces a San Pedro. Ahí –agregó- visitamos al presidente del Club Social quien nos obligó a cantar innumerables piezas para él solo autorizando al fin que actuásemos en la entidad que presidía. El debut –continuó diciendo Razzano-  fue un éxito pero después de cantar Gardel y Salinas se disgustaron y éste se marchó en el primer tren para Buenos Aires dejándonos su repertorio y sus enseñanzas. Hoy como siempre debo reconocer que Salinas no solamente fue nuestro verdadero maestro sino también el autor de nuestros primeros éxitos.”

Años más tarde, la pluma de García Jiménez relató:“Fue con puchos de dinero de aquellas rifas como pudieron llegar al pueblo de San Pedro. Y algún hado protector de las juglarías sería el que los puso en contacto con los señores Perazzo y Mendizábal, políticos de arraigo en aquellos pagos. Sin dejarnos en el tintero al comisario Malter Terrada, que les tomó ley a los artistas e influyó para que cantaran en el ‘biógrafo’ (…) El cuarteto gustó y Perazzo y Mendizábal les abrieron las puertas del Club Social, donde no fueron menos festejados.
Pero allí el conjunto quedó reducido a terceto, porque en la cabeza de Saúl Salinas bullían nuevas ideas y el cuyano los dejó amistosamente. De todos modos, la buena simiente estaba echada. La matización de las voces iba ajustándose, pese a los inconvenientes de la aventura con más vistas al pan de cada día que a los progresos artísticos”.

Remarquemos que en 1935 Razzano dijo que Salinas y Gardel se disgustaron y, once años más tarde, que “el cuyano los dejó amistosamente”.
El problema no debió ser tan grave o, al menos, no pareciera haber sembrado rencores, ya que con posterioridad Gardel lo habría visitado en su casa de San Juan y, además, le rendirá un homenaje al elegir sus temas para grabar a dúo consigo mismo en 1933.
Es más posible, en cambio, que Salinas se haya alejado por diferencias con Razzano, según refiriera Cristino Tapia[4]: “Cierta vez se le apersonó en su casa de la Docta el cultor sanjuanino Saúl Salinas para solicitarle persuadiera a Gardel formara dúo con él y abandonara a Razzano porque éste lo estaba expoliando (según Salinas). ¡Tanto era el afecto e influencia que tenía sobre Carlos Gardel, que los amigos más amigos creyeron ver en él un salvador! Él se mantuvo incólume y no interfirió en las relaciones del dueto más popular. Para él eran colegas y amigos tanto Gardel, como Razzano o Salinas”.

Nuestro biografiado era andariego, inconstante, inquieto y no necesitaba discutir con su circunstancial compañero artístico para retomar su camino. Ya en el Siglo XXI, Ángel Olivieri –amigo y heredero de Razzano- dejó escrito que “Salinas no cantaba por necesidad. Era un tipo que cantaba, más bien, por hobby. Estaba en mejor posición económica que los otros y no tenía ni la disciplina ni la ambición de ellos”. Su inconstancia ha quedado en evidencia, pero el “cantaba, más bien, por hobby” no responde a la realidad. Por el contrario, inició su carrera profesional con anterioridad a sus compañeros y, lejos de cantar por hobby, tenía importantes obligaciones familiares. De hecho, de San Pedro regresó a su casa de Mendoza para bautizar a su hija Agustina, nacida casi un año antes.



16 de julio de 1913, bautismo de Agustina. Nótese que su madre, Urbelina Yañez, también era sanjuanina. (Según el censo de 1895 nació en Pocitos hacia 1884, hija de Moisés Yañez (42 años) y Juana Yañez (36). Su hermana Dominga (n. ca 1882), casada con Villegas, fue madrina de los dos hijos mendocinos de Saúl Salinas y Urbelina Yañez.



























TRANSCRIPCIÓN:
“En esta parroquia Matriz de Mendoza, a diez y seis días del mes de julio del año mil novecientos trece, el Presbítero (ilegible), bautizó, puso óleo y crisma a Agustina, que nació en Mendoza el día tres de agosto de mil novecientos doce, hija de matrimonio civil de Don Saúl R. Salinas, natural de San Juan y de Doña Urbelina Yañez, natural de San Juan. Padrinos: Don Ricardo Villegas y Doña Dominga Y. de Villegas, a quienes se les advirtió el parentesco espiritual y obligaciones contraídas, Doy fé. Firma: Cura Rector José A. Verdaguer”  

En 1913 y 1914 Salinas grabó para los sellos "Atlanta" y "Era" y también Di Giuli abandonó "Columbia", para acordar con "Oro-Phon" y "Relsie Record". De estos cambios se desprende la disolución del dúo hacia fines de 1913 o comienzos del 14.

Por tratarse de un trabajo en desarrollo, la información sin confirmar se destaca en rojo


1915:
El 15 de mayo de 1915 nació Mafalda, hija de Saúl Salinas y Urbelina Yañez, pero tampoco éste fue motivo suficiente para retener al cantor en su hogar de Mendoza por mucho tiempo. Las memorias de Carlos Marambio Catán han registrado parte del itinerario recorrido durante este año: Rosario,  Córdoba, Labulaye, Rufino, Cañada Verde, Huinca Renancó y General Pico para volver a perderse en la nebulosa de la incertidumbre.

EN ROSARIO, con Arturo de Nava.
A mediados de 1915 (“cuando Gardel y Razzano estaban en Montevideo”) se reencontró con Carlos Marambio Catán en Rosario, a quien había conocido años en Buenos Aires. Allí nació el dúo “Salinas-Núñez” -apellido artístico de Marambio-, quien recordó que: “…mi voz de tenorino en esa época y que posteriormente evolucionó y devino en barítono se complementaron con adecuación y perfecta armonía con la voz grave y pastosa de salinas. Salinas no cantaba tangos, era lo que hoy, erróneamente se designa como cantor folklórico, que yo más bien diría nativo o criollo. En sus interpretaciones como solista cultivaba, alternando con la canción nativa, el vals mejicano, puesto de moda en Méjico por el Emperador Maximiliano que era vienés, entre los muchos valses mejicanos podríamos citar uno casi eterno, “Sobre las Olas”, del maestro Juventino Rosas, “La Zandunga” popular baile de ese país en tiempo de vals. (…)
Salinas era en esa época una de las figuras más populares por la calidad de su voz y por la novedad de su repertorio, ya que era casi en su totalidad cuyana. (…) Fue en oportunidad de andar caminando con Salinas por la calle Córdoba que nos encontramos con (Arturo) Navas, traía una caja rectangular de madera que nos llamó la atención, le preguntó Salinas qué contenía ese raro objeto y nos dijo: ‘Es la guitarra, no puedo usar el estuche, porque en cuanto te lo ven no encontrás hotel que te dé pieza, así disimulo la viola y no tengo que ir a vivir en una fonda sucia’. (…)
‘La pastora’, ‘la sanjuanina’, ‘ay ay ay’, ‘una rosa para mi rosal’ (SIC), ‘el cañaveral’, ‘la trilla’, ‘la madrugada’, ‘mirala como se va’, ‘ay aurora’, etc. Salinas cantando solo también cifras, estilos, zambas y yo con mis tangos (que en teatros no se permitían pero sí en cafés). ‘Es en vano’, ‘el carretero’, desde entonces, ‘pobre mi madre querida’, en fin, eso era lo que constituía nuestro repertorio, abundante y variado, por lo tanto estábamos en condiciones de andar y actuar sin preocupaciones de posibles fracasos, después de una breve actuación en el circo Rafetto, nos dispusimos a viajar a Córdoba.

EN CÓRDOBA, pelea con un payador
Debutábamos en Córdoba en el Hotel Victoria (…) Con motivo de una despedida que se le hacía a un ingeniero alemán, que había actuado en la docencia contratado por la Universidad, los estudiantes organizaron una despedida. Para amenizar la fiesta fuimos con Salinas comprometidos con los muchachos, era enorme la cantidad de jóvenes, cantamos con ganas porque esa juventud aplaudía con ganas (…) En nuestras marchas nocturnas con Salinas, y como final de la tarea diaria, pasamos una noche por un café situado en el barrio alegre, donde actuaba un payador, cuyo nombre no recuerdo pero sí que era famoso por lo curdela y pendenciero según me dijo mi compañero Salinas. Entramos y ocupamos una mesa a una distancia regular ya que la gente se amontonaba en las cercanías. En aquella época ya era un hecho comprobado la rivalidad existente entre payadores y cantores, llegaba al odio irracional. El payador considera inferior al cantor, su labor era subalterna, humillante, para el cantor en cambio era un audaz que lo que hacía era cantar, tenía ciertas claves secretas para improvisar sus versos ripiosos y pedestres, el cambio de flores era permanente. En esas circunstancias parece que el payador al vernos y habiendo seguramente reconocido a Salinas que era un cantor muy popular empezó a torearlo suavemente con algunas frases, que aunque no directamente, eran evidentemente dirigidas a mi compañero. (…) el payador llegó a un estado de graduación alcohólica que lo predispuso para la agresión verbal, mejor dicho, acentuó su mala intención, ya que parece que su proclividad para armar líos era manifiesta y crónica, mirando a Salinas como desafiándolo le dedicó estos versitos que sonaron como latigazos en nuestros oídos:

El cantor es como el loro
Que repite torpemente
Lo que escriben los poetas
Tan inteligentemente.

Salinas quedó muy afectado con semejante agravio, pero recuperándose me dijo (…) “a ver vos, que sos poeta, me dijo, contestale con un papelito, se lo mandamos por el mozo y rajamos”. Yo que tenía también mis copas, 20 años y como tal temerario y resuelto al entrevero, tomé una hoja y le envirgué la respuesta:

Como no soy payador
Soy cantor
Voy a copar la parada
Prefiero cantar lo ajeno
Y bueno
Y no improvisar pavadas.
El cantor no es como usted
Que no vale una chirola
No dice más que sandeces
Y apenas rasca la viola.

Le dimos el papelito al mozo y salimos disparando. (…) Se acabó Córdoba”



EN RUFINO, con Gabino
Después de una breve recalada en Labulaye, llegamos una noche silenciosa y triste a Rufino”, provincia de Santa Fe. El cine en el que debían debutar al día siguiente estaba colmado de público, con motivo de la actuación de Gabino Ezeiza. “Yo era la primera vez que lo veía, no así Salinas, mi compañero, que mantenía con él una vieja relación”, recordó Marambio.
 "Anexo al cine había un boliche que llamaban confitería y allí fui presentado al gran payador por mi compañero Salinas. La presentación la hizo Salinas, después de cambiar un abrazo con Gabino; nos sentamos a compartir una mesa y empezamos una plática que tuvo dos fases, una agradable y otra desagradable. En un momento de la conversación Salinas hizo la aclaración de que yo actuaba con el seudónimo de Nuñez pero que mi apellido verdadero era Marambio Catán, y yo lo disimulaba por temor a que mi padre se sintiera molesto por mi actividad. Me preguntó Gabino por qué no usaba mi verdadero nombre, ya, que era enemigo del seudónimo: ‘Me da la impresión de un hombre que anda en la vida con una careta’. Además me dijo: ‘Yo he conocido a su padre en Bahía Blanca, me considero su amigo y no creo que se sienta molesto porque usted se dedique a cantar nuestras canciones, es una actividad tan digna como cualquier otra , cuando se observa una conducta seria y honesta todo es honorable, usted debe usar su verdadero apellido’. Desde ese día dejé de ser Núñez y el dúo, a partir de entonces, fue Salinas-Catán.
La faz desagradable de la charla fue la impugnación que hizo de mi actividad tanguera; ya venía chocando yo con Salinas continuamente porque no le agradaba mi pertinaz insistencia en cantar tangos, era manifiestamente enemigo de esa expresión musical y Gabino, en esa oportunidad lo ratificó enérgicamente anatematizando en forma casi violenta contra nuestro tango: "Es una caricatura de la música y la literatura, de origen bastardo y sucio, usted debe cantar lo nuestro, no ese invento de los advenedizos que nos quieren imponer sus demoníacas costumbres y vicios; no hago eso joven, no ensucie su actuación con semejante profanación del arte y del buen gusto". Me quedé amargado, ya había aguantado los continuos reproches de Salinas y desde ese día me propuse terminar con todo y largarme solo a cantar lo que me agradara sin tutores desagradables ni censores que me mortificaran.”

EN GENERAL PICO, el adiós
El dúo Salinas-Catán actuó luego en Cañada verde, Huinca Renancó y General Pico (La Pampa), donde los artistas se desvincularon. “Había un poco de inquina de parte de Salinas hacia mi persona pues yo poseía una base de cultura general superior a la suya y siempre gozaba de más consideración en nuestro trato con la gente. ‘A ver vos, que sos medio dotor’, me decía, en sentido peyorativo, hablando de cosas, a veces un poco confusas para su medianía”.
Queda claro que antes de conocer a Marambio Catán (1912), Salinas había frecuentado el ambiente de los payadores, donde trabó amistad con los mencionados Arturo de Nava y Gabino Ezeiza y seguramente muchos otros. Si bien no cultivaba este género, su primer compañero de dúo, Pedro Garay, pudo ser un importante nexo. Aunque “…la rivalidad existente entre payadores y cantores llegaba al odio irracional. El payador considera inferior al cantor, su labor era subalterna, humillante, para el cantor en cambio era un audaz que (…) tenía ciertas claves secretas para improvisar sus versos ripiosos y pedestres”, "El Víbora" cultivó amistades, como hemos visto.    

1916:
Catán permaneció en General Pico y Salinas continuó rumbo a Mendoza, donde lo esperaba Urbelina Yañez y sus tres hijos, la más pequeña sin bautizar. Pese a las prolongadas ausencias, conformaban una pareja estable, unida en “matrimonio civil”, que el 19 de junio de 1916 recibió el sacramento religioso en San Juan, tierra natal de los contrayentes.

Acta matrimonial de Saúl Salinas, única referencia a su padre, "Manuel Patricio"































TRANSCRIPCIÓN
“Inscripción marginal: Saúl Salinas con Yañez Leonor.
Sello: Obispado de San Juan de Cuyo. Provisor y Vicario General.
Folio 125.
Parroquia de San Nicolás
Año 1916
En diecinueve del mes de junio del año mil novecientos dieciséis autoricé por palabras de presente el matrimonio de Dn. Saúl Rosario Salinas de trentitrés años, natural de San Juan, de estado soltero, hijo natural de Dn. Manuel Patricio y de Da. Manuela Salinas, domiciliado en esta Parroquia
Con Da. Leonor Urbelina Yañez, de treinta y tres años, natural de Jáchal – San Juan, de estado soltera, hija legítima de Dn. Moisés Yañez y de Da. Juana E. Bazán, domiciliada en esta parroquia, siendo los testigos del acto Dn. Eusebio M. Yañez y Da. Juana E. Bazán.
Expediente matrimonial N° 245
Firma el cura de la parroquia José A. Verdaguer”

Si bien algún usuario de Internet afirma que la esposa de Saúl Salinas se llamaba Trinidad Ocampo, el acta precedente lo desmiente. Cierto es que pudo tratarse de alguna relación paralela favorecida por las largas temporadas lejos de su hogar, pero en tal caso su comprobación resultaría casi imposible y no es intención de este trabajo difundir versiones sin apoyatura documental.

También hubo cambios en su vida artística: Formó un dúo con Juan Sarcione que grabó para el sello "Odeón" y en diciembre de 1916 "Caras y Caretas" promocionaba los temas de su repertorio: “La Canariera”, “Mi amor”, “La Pastora” y “Mirala cómo se va” a $2,50 el disco, sin distinción del artista.

Nótese “Sarcioni” con “i” final







Juan Sarcione (1888-1961). Cantor de gran popularidad por los años del centenario, hacia 1912 conoció a Salinas, quien lo presentó a la empresa “Odeon” donde  comenzó a grabar al año siguiente. 
Según sus propios recuerdos, ante la superioridad artística de sus amigos Gardel-Razzano, una vez desvinculado de Salinas se dedicó a la actuación y a escribir poesías y guiones de scketchs teatrales y cinematográficos.

Resumen de la actividad discográfica de 1915-16:









1917:
El 15 de mayo de 1917 el matrimonio Salinas-Yañez bautizó en Mendoza a su hija Mafalda, nacida en esa ciudad dos años antes: el 7 de mayo de 1915.




TRANSCRIPCIÓN:
"Nota marginal: Mafalda Argentina Salinas.
En esta Parroquia Matriz de Mendoza (República Argentina), a quince días del mes de mayo del año mil novecientos diecisiete el Pbro. Don Severino Pérez, Teniente Cura, bautizó solemnemente  a Mafalda Argentina, que nació en Mendoza el día 7 de marzo (o mayo?)  del año mil novecientos quince, hija legítima de Don Saúl R. Salinas, natural de San Juan y de Doña Urbelina Yañez, natural de San Juan, domiciliados en esta parroquia. Abuelos paternos: Manuel P. y Manuela Salinas.
Abuelos maternos: Moisés y Juana Bazán.
Padrinos: Don Isidro Aranguer  y Doña Flora Quiroga de Aranguer.
Firma: J. N. Peralta, Cura Vicario”




El acta bautismal de Mafalda Argentina Salinas menciona a su abuelo paterno como “Manuel P.”, respaldando la presunción de que “Patricio” sería su nombre y no su apellido, ya que en este último caso no se habría abreviado. 
A Manuela Salinas se la menciona como abuela paterna sin especificar si vivía o había fallecido. 


El 21 de julio de 1917 la revista “Caras y Caretas” dio a conocer las novedades del repertorio de Salinas: “La Cuyanita” y “Mirála cómo ha venido”. A partir de esta fecha encontraremos que sus discípulos Gardel-Razzano lo superarán en $0,25 por placa discográfica.









































































La publicidad menciona la participación de Roberto Firpo pero no al compañero de dúo de Salinas, destacando su superioridad artística por sobre quien intentara ponerse a su par. Por entonces cantaba con Emilio Sola (1897-1952) quien había debutado poco antes con Juan Raggi y, después de Salinas, se unió a importantes figuras del folklore además de trabajar con Pepe y Jerónimo Podestá, Pascual Carcavallo, Alberto Vaccarezza, Claudio Martínez Payva y otras primerísimas compañías en distintos teatros y giras al interior.


¿REENCUENTRO CON GARDEL-RAZZANO?
Del 16 al 21 de noviembre de 1917, el dúo Gardel-Razzano se presentó en el Cine Centenario de la ciudad capital de Mendoza y, del 24 al 26 de noviembre, en el “Biógrafo San Juan” de la ciudad homónima. Por tratarse de ámbitos en los que Salinas tenía vínculos afectivos y profesionales, podemos inferir un reencuentro. Ambos eran artistas de Odeon y pudieron coincidir en numerosas reuniones de trabajo o de índole social.
Fuentes no documentadas señalan que Gardel y Razzano visitaron el domicilio de Salinas en calle Gral. Paz entre Alem y Catamarca, donde comieron empanadas cocidas en horno de barro. Este episodio no ha podido corroborarse ni se ha determinado si esa dirección correspondía al cantor Saúl Salinas o al comisario homónimo. El fárrago de inexactitudes que circula exige prudencia, ya que después de actuar en el extranjero, protagonizar la película “Flor de Durazno” y haber llevado al disco el tango “Mi Noche Triste”, la presencia de Gardel no habría pasado inadvertida para el periodismo local.

1919:
Entre los puntos nunca dilucidados se destacan los discos que Salinas grabó a dúo con un cantor no identificado que, según algunas opiniones, podría tratarse de Carlos Gardel con el acompañamiento de Roberto Firpo.   


La Rosa ("La Rosa Encarnada")

Si me olvidas canto así



Entre 1919 y 1921 el mismo dúo grabó también los siguientes temas:

Matriz Título Disco
169 La Rosa 412
171 El segundo cañaveral 413
173 Las bolivianas 414
174 El pajarillo 414
249 Mendoza 416
253 Todo o nada 419
254 Santiagueña 418
255 Mi Negra 417

Las opiniones están divididas. Todos desearíamos encontrar “nuevos” discos de Gardel, pero hay indicios objetivos que ponen en duda su participación en estas placas:
     1) Es cuanto menos curioso que Salinas (2da voz) convocara a un cantor de su mismo registro.
    2) Para 1919 la trayectoria artística de Gardel era superior. Había actuado en el extranjero (Uruguay, Brasil y Chile) y en cine y, como hemos visto, sus discos eran más caros. Su nombre en la etiqueta habría significado una interesante promoción tanto en lo artístico como en lo económico.
    3) Ambos cantores estaban comprometidos con la empresa Nacional-Odeon, razón demás para que Max Glucksmann promocionara ese dúo. Si bien el contrato de Gardel incluía a Razzano -quien ya presentaba problemas en la voz que derivarían en una intervención quirúrgica-, difícilmente se hubiera opuesto, dada la amistad que los unía.
    4) Si Gardel hubiese grabado esos discos con Salinas, habría vuelto a interpretarlos con Razzano, como solista o a dúo consigo mismo. En cambio, no existe ningún indicio ni testimonio sobre la posible interpretación de esos temas ni en radio ni en presentaciones teatrales ni en rueda de amigos, a excepción de “La Rosa”, conocida como “La Rosa encarnada” y “Una rosa para mi rosa”.
    5) No se conoce ningún indicio ni testimonio que avale la teoría de tal dúo. Ni Gardel, ni Razzano, ni José Ricardo, ni Francisco Martino, ni personal técnico de la grabadora ni Roberto Firpo lo mencionaron en ninguna de las insistentes y reiteradas entrevistas periodísticas.

El 15 de noviembre de 1919 se destacaba el nombre de Saúl Salinas entre “Los seis representantes del canto y de la música criollos”, junto a Gardel, Razzano, Lola Membrives, Roberto Firpo y Mario Pardo, promocionando los discos del “dúo Salinas” (aunque sin mencionar al otro integrante): “La Cuyanita”, “Mirala cómo ha venido”, “Por qué lo hiciste” y “El 3 de oros”, esta última en calidad de solista.
Sin embargo, no podemos dejar de señalar que Gardel-Razzano lo superaban en precio y en cantidad de discos (Salinas 2, Gardel-Razzano 3 y Roberto Firpo 4)












































































1920:

Por alguna razón incomprensible, no se conservan testimonios ni rastros de su vida personal ni artística en estos últimos años, salvo las novedades discográficas de "Caras y Caretas" que, a fines de mayo de 1920 anunciaba “Mendoza” (a dúo) y “La Senda maldita”, en calidad de solista.
Un hecho curioso es que en SADAIC se registraron dos obras de Salinas en coautoría con Antonio Sixto Moreno: La cueca "Mendoza" en fecha sin determinar y el 5 de junio de 1952, “Las Bolivianas”, grabada por Salinas en 1919 y 1920. 
Esta coautoría abre las puertas a una nueva búsqueda: la relación de amistad o profesional entre ambos folkloristas.

El 28 de agosto de 1920 se anunciaban los discos “Por un poquito de amor” y “Mi Estrella”, por el “afamado dúo Saúl Salinas”. Es posible que su compañero de entonces fuera Juan Raggi (“Reyes”, 1890-1932) con quien habría realizado una gira por el interior con la guitarra de Rafael Iriarte.

El 16 de octubre, nuevamente encontramos novedades de su repertorio: “El Segundo Cañaveral” (a dúo, aunque no se menciona al otro integrante) y la cifra “Advertencia”, en calidad de solista.




























































El último anuncio de Max Glucksmann promocionando los discos de Salinas fue publicado el 14 de mayo de 1921 y se trata del disco 422, que contiene la tonada “Aquella flor que me diste” (a dúo) y, del lado B, el estilo “Tu Carta”, como solista. Muy lejos quedaba aquella serie de "Columbia" de 16 discos (32 temas) a dúo con Augusto De Giuli, pero nadie imaginaba que el final de "El Víbora" estaba tan próximo.  


SU MUERTE:
El 10 de diciembre de 1921, en vísperas de su viaje a Buenos Aires para renovar su contrato con “Odeon”,  Salinas encontró la muerte. Tenía apenas 37 años.
La versión más aceptada fue relatada por Roberto Selles: “Marambio Catán afirma que tenía ‘el vicio del juego y continuamente chocábamos por esa debilidad suya que a veces nos deparaba momentos desagradables’. Fueron precisamente la compadrada y el juego los motivos que lo llevaron a la tumba. En sus últimos años regresó a su San Juan natal, sin abandonar su coraje y su habilidad con los naipes. Cierta noche fue allanado un garito donde se hallaba jugando. Apareció un subcomisario, de físico reducido –por lo cual lo apodaban ‘El Mosquito’-, pero de una valentía innegable. Los ocupantes de las mesas de juego no recibieron de buen grado la visita policial. Se armó cierto revuelo y Salinas desenvainó su facón. El subcomisario trató de reducirlo, pero le fue imposible. La destreza del víbora con el facón se lo impidió. No duró mucho tiempo la pelea. El Mosquito le descerrajó un tiro, según unos, o lo atravesó con su puñal de acuerdo a otros. Lo cierto es que Saúl Salinas quedó tendido sobre el piso en la casa de juegos”.

Otra versión lo atribuye a razones políticas y también responsabiliza a Antonio “El Mosquito” Andino, "ex comisario retirado de su cargo que habría disparado por la espalda a Salinas, en plena calle, a pocos metros de la sede del Partido Radical al que adhería". Según esta fuente, Salinas habría sido el responsable de la cesantía de Andino provocando su venganza, pero las búsquedas realizadas por el Comisario General (R) Profesor José Manuel Zalazar, autor de “La Historia de la Policía de San Juan desde 1880 a 1890”, determinaron que el Comisario Andino fue desafectado de su cargo a comienzos de 1922; aunque no se ha logrado establecer los motivos, queda claro que fue con posterioridad a la muerte de Salinas y no se descarta que fuera una consecuencia del hecho, pero desmiente que fuera el motivo de la reyerta que costó la vida de nuestro biografiado.  

Las leyendas urbanas afirman que su cuerpo desapareció, que “el mosquito mató a la víbora” y… no podía faltar un rumor de amores prohibidos entre Salinas y la esposa de Andino.

“Se dice” sin respaldo documental que Gardel desembarcó en la provincia cuando se enteró que habían asesinado a su amigo, pero no hay constancias. Si bien la noticia debió llegar pronto a Buenos Aires, el dúo Gardel-Razzano cumplió actuaciones en Montevideo hasta el 28 de diciembre inclusive. 

Más importante que su presencia física fueron los homenajes silenciosos que Gardel tributó a su maestro cuyano:
Al autor, cuando interpretó con Razzano obras de su creación;
Al criollo, cuando bautizó como "La Pastora" a la yegua "Manía";
Al artista soñador y aventurero, con la presencia de Agustín Cornejo -sanjuanino en la vida y en el filme- en "El Tango en Broadway";
Al cantor, cuando formó un dúo consigo mismo, recreando su antiguo repertorio;
Al maestro, cuando armonizó las voces de Goyita Herrero, Imperio Argentina, Trini Ramos y Rosita Moreno llevando a la Paramount las viejas enseñanzas de su maestro Saúl Salinas.



Una canción criolla en los estudios Paramount de Estados Unidos
a dos voces con la española Trini Ramos.
(Solo Gardel pudo hacerlo)

Ana Turón
Azul, marzo 24 de 2020

Un especial agradecimiento a Guada Aballe, Héctor Huet, Carlos Picchio, Carlos Ríos y José Manuel Zalazar por sus valiosos aportes
y a la Lic. Analía Neira, del diario digital "Voces Paralelas" de San Juan


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
LIBROS:
BARCIA, José – FULLE, Enriqueta – MACAGGI, José: Primer Diccionario Gardeliano (1era Edición. Ed. Corregidor, Bs. As., 1985)
BENEDETTI, Héctor Ángel: Gardel en 1912. Historia de sus primeras grabaciones. Editions de la Rue du Canon d’Arcole, 2005.
DEL GRECO, Orlando. Carlos Gardel y los Autores de sus Canciones. Akian, 1990
GARCÍA JIMÉNEZ, Francisco: Vida de Carlos Gardel, contada por José Razzano. Bs. As., 1946
HUET, Héctor. Carlos Gardel. El detalle que faltaba. Corregidor, Bs. As., 1995
MORENA, Miguel Ángel: Historia Artística de Carlos Gardel. Estudio Cronológico. edición definitiva. Corregidor, 2008
MARAMBIO CATÁN, Carlos. “El Tango que yo viví. 60 Años de Tango”. Freeland, Bs. As., 1973
MOYA, Ismael. El Arte de los Payadores. Bs. As., Editorial Berruti, 1959
OLIVIERI, Ángel. Historias de Tango. 2da Edición. Ediciones AqL. Bs. As., 2008
PUGA, Boris. Carlos Gardel. Discografía (Guía de información especializada para coleccionistas y estudiosos). Cuadernos de TANGUEANDO. 2da edición. “El Club de la Guardia Nueva”. Montevideo, 1970
RÍOS Carlos – PENELAS, Javier. José Razzano. De la sombra al protagonismo. Ediciones AqL., 2010
SCHIANCA, Arturo C. Historia de la música argentina. Origen y Características. Bs. As., 1932
ZATTI, Rodolfo: Gardel en el corazón del Río de la Plata. Su trayectoria en Uruguay. Ed. Magdala, 2007
ZATTI, Rodolfo. Gardel. Su gran pasión: el turf. Corregidor, 1990

REVISTAS:
CARAS Y CARETAS, números varios
ESTO (sin fecha). “Odiaba al tango pero era guapo y murió en un duelo” (por Roberto Selles)
FRAY MOCHO, 28 – 3- 1913

INTERNET:

Canales de YouTube:



[1] Marambio Catán, op. Cit.

[2] Ismael Moya (Dolores, 1900 – 1981). Doctor en Filosofía y Letras, docente en el Instituto de Literatura Argentina de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, Secretario de la Inspección Nacional de Escuelas, Inspector técnico Seccional de Escuelas de la Capital, Director fundador de  Bibliotecas Escolares y Públicas, de Museos y de la Escuela de Bellas Artes en Dolores.
Miembro de la Comisión de Folklore y Nativismo del Consejo Nacional de Educación y Director de la Biblioteca de Folklore, fundó la "Comisión de Estímulo del Arte del Payador" y la Junta Tradicionalista Dolorense.
Inspector del Consejo Nacional de Educación fundó diez Estaciones Sanitarias Escolares e impulsó la creación del Hospital Regional de Niños del Norte Santafesino.
Fue director y organizador del Museo y Biblioteca "Casa de Ricardo Rojas" de Buenos Aires (1958 -1968) y Miembro de Número de la Junta de Estudios Históricos de San Telmo.

[3] En 1905 habrían grabado en Filadelfia y Londres. En 1907 viajaron a París y de allí a Estados Unidos, adonde llegaron el 22 de junio de 1907. Los otros arribos a la ciudad del Norte se registraron el 10 de mayo de 1909 y el 18 de enero de 1911 provenientes de Francia, ciudad de residencia familiar en la que nació su hijo.

[4] Ver DEL GRECO, Orlando. Carlos Gardel y los autores de sus canciones

[5] Ver DEL GRECO, Orlando