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Grant Flynn, artífice del vuelo trunco de Gardel






rant Yetman Flynn es un personaje enigmático de la historia gardeliana. 
Grant Flynn en 1923
Descendiente de irlandeses, hábil en negocios y amigo entrañable de Ernesto Samper Mendoza, en 1935 ofreció beneficios a la comitiva artística para que utilizara los servicios de la empresa aérea SACO. 

Como en una novela negra, el gestor del vuelo que se llevó 17 vidas resultó ileso y debió revivir el accidente en cada cumpleaños de su esposa y de su hijo durante casi medio siglo de recuerdos silenciosos.
Por primera vez, una aproximación a su biografía.



Grant nació en Jacksonville (Condado de Duval, Estado de Florida) el 22 de diciembre de 1904. Sus padres, Charles Francis Flynn (n. 08/06/1877) y Mabel Alda Walker (n. 06/07/1876) se habían casado el 17 de febrero de 1903 en Boston, donde ella residía y él había nacido (ver documentos 1 y 1 bis)
Charles era hijo de James Flynn y Annie Corlis, ambos irlandeses y Alda, su esposa (quien no usaba su primer nombre y muchas veces mentía su edad) era hija de Michael P. Walker y Josephine Yetman. Este apellido fue utilizado como segundo nombre del recién nacido, mientras que el primero fue un homenaje que Alda tributó a Grant Yetman (1865-1939), un hermano de su madre con quien convivió durante su infancia y adolescencia [1].

Tres años después, el 2 de agosto de 1907, la familia se completó con la llegada de Corliss Mabel, quien unificó los nombres de su abuela paterna (“Corlis”) y el de su madre, “Mabel”.

  
De Jacksonville a Panama City, los primeros domicilios de Grant Flynn
A los cinco años Grant ya había asumido las responsabilidades escolares de horarios y disciplina, en consonancia con el ejemplo que recibía a diario de su padre.
De Jacksonville se habían trasladado a Panama City (a 265 millas hacia el oeste) donde Charles seguía trabajando en sector maderero, aunque con el cargo de supervisor y sin personal a cargo en funciones presuntamente administrativas. En las viviendas contiguas vivían empleados del mismo rubro, cuatro de los cuales habían estado desocupados durante el año anterior, de donde se desprende que se trataría de una empresa recientemente fundada o en plena reactivación. Aún así, no los trataba tan mal: Todos eran propietarios y algunos disponían de una “sirvienta privada familiar”. Acorde con la jerarquía de Supervisor, Flynn tenía dos: Hesta Maxwell (21 años, blanca, nacida en Carolina del Norte en 1889) y Carrie Stewart (de 24, raza negra, nacida en Florida en 1886). (Ver documento 2)


Para 1914 Charles cambió de trabajo, de ciudad y de país dejando en el olvido a Panama City, ciudad a la que nunca regresó. En Marianao –que por entonces conformaba el municipio de La Habana, capital de Cuba-, desarrolló una intensa actividad comercial en diferentes sectores: 

Bono accionario de CUBA INTERNATIONAL OIL COMPANY
con la firma de “Charles Flynn, secretario”.
1) En “The Cuba -American Jockey Club Co.” (1917), a cuyo presidente, H. D. Brown conocía desde una década, hecho que pudo motivar el traslado de la familia. (Ver documento 3)

2) Como secretario de Cuba International Oil Co., según consta en el bono accionario que se acompaña y en su “Registration Card” del 2 de septiembre de 1918. (Ver documento 4)

3) Como secretario de Barlow-Cuba Co. (1919), empresa de comercialización de carne por la que debía viajar a las Islas Británicas, Bélgica, Francia, España e Italia, según constancia de su vicepresidente, William Eldridge Barlow. (Ver documento 5). La compañía tenía sede central en New York y desde 1898 operaba en Cuba con bienes raíces, realizando importantes transacciones con el gobierno norteamericano.

Postal de 1920 - 1930
4) Como Vicepresidente y Tesorero del Hotel Sevilla de La Habana y otros, por lo que también debía viajar a Europa (ver documento 6). Construido en 1908 tuvo ese nombre hasta que en 1919 John McEntee Bowman y Charles Francis Flynn lo adquirieron y rebautizaron Hotel Sevilla-Biltmore[2] . En 1924 le construyeron una torre de diez pisos de características arquitectónicas similares a su homónimo de New York con salón de baile en la azotea, proyectado por los arquitectos neoyorquinos Schultze & Weaver.


Los viajes de Charles entre La Habana y Florida se sucedían cada vez con mayor frecuencia, llegando a registrarse uno por semana. La mayoría de las veces lo hacía solo y declaraba domicilio en Nueva York donde, según hemos visto, tenía vínculos comerciales. 

Mientras su vida se perfilaba por los caminos empresariales, Grant trabó amistad con un joven colombiano llamado Ernesto Samper Mendoza, cuya familia mantenía en Cuba un estrecho vínculo con el multimillonario Viriato Gutiérrez, (Ver documento 7) emparentado con su madre, Manuela Mendoza Gutiérrez de Samper. 


Charles Flynn, Alda Walker y sus hijos Corliss y Grant en 1919

































Sus estudios de Ingeniería debieron realizarse entre 1919, fecha en que regresó de Cuba, y 1923, cuando reencontramos a Grant en la casa famiiar de Jacksonville. Un indicio de su emancipación lo brinda el hecho de que su padre, llegado el 25 de junio a los Estados Unidos proveniente de Bermuda, se haya hospedado en el Kimbel Hotel (Ver documento 8)
Su viaje tenía por finalidad gestionar el pasaporte de Grant, trámite que comenzó el 28 en hoja con membrete del Hotel Biltmore de New York -propiedad de John McEntee Bowman, su socio del “Sevilla” de Cuba- y finalizó al día siguiente autorizándolo a realizar negocios en Colombia, Reino Unido, Francia, Italia y Suiza.
A Europa viajaría en nombre y representación de su padre, pero Grant tenía otras inquietudes en complicidad con su amigo Samper, quien estudiaba con su hermano en el Phillips Academy, Andover, Massachusetts [3].

Pasaporte de Grant Flynn, 1923. Documenta su estadía en Cuba durante 1915-1919 y el 28 de junio Ernesto Samper declaró bajo juramento que lo conocía desde hacía seis años


Grant tenía 18 años, 1,77 m. de estatura, ojos azules, cabello castaño, nariz recta, boca fina, barbilla redondeada, rostro alargado y una cicatriz en el hombro derecho. Pero, además, tenía pasaporte! Y para estrenarlo, el 8 de agosto partió rumbo a Colombia. Considerando los días de viaje, deducimos que en el país del café permaneció una semana, ya que el 20 embarcó en Santa Marta. En los registros de su regreso a bordo del “Tivives” que llegó a Nueva York el 30 de agosto, encontramos a los hermanos Ernesto y Antonio Samper (Ver documentos 9 y 10), hecho que permite sospechar unas vacaciones juveniles entre amigos. 
Por entonces Grant declaraba su domicilio en el “Westchester Biltmore Country Club” de Rye (que por entonces no tenía la categoría de ciudad), dirigido por el socio de su padre y homónimo del hotel cubano en el que Charles era socio, nos permite sospechar una participación –¿accionaria?- que justificaría la declaración de su hijo.

Lejos de ser una vivienda familiar, el Westchester Biltmore Country Cub que Grant declaró como domicilio era un espacio dedicado a prácticas deportivas.




A partir de noviembre de 1926 Charles comenzó a viajar a Miami con mayor frecuencia y en compañía de Alda, mencionando el domicilio de Coral Gables (134 Miramar Ave., y “M B Hotel”, el lujoso Biltmore), lo que permite suponer la adquisición del inmueble hacia esta fecha [4] .
Si bien se convirtió en el domicilio familiar, en enero de 1928 Grant declararía el suyo en Boston, Massachusetts (casual o causalmente Estado donde residía Samper, sin olvidar que allí había nacido su padre y por lo tanto mantenía vínculos familiares y afectivos). (Ver documento 11)

El 11 de septiembre de 1928 Charles Francis Flynn vio por última vez el puerto de Nueva York. Llegaba de Francia en el S.S. Majestic y se hospedó en el Biltmore Hotel. 
Es posible que su salud estuviera quebrantada por el desgaste de tanta actividad. 51 años en aquel entonces lo ubicaba en la franja etaria muy próxima a la ancianidad y el 1 de mayo de 1929 falleció en Manhattan. Grant arribó ese mismo día desde Cuba para despedir los restos, inhumados el 4 en Nueva York. (ver documento 12)

Pese al dolor, pronto retomó el trabajo redoblando las responsabilidades pero también haciendo uso de las ventajas que le ofrecía la modernidad. Así, el  24 de diciembre de 1929 realizó su primer vuelo, yendo desde Cuba a los Estados Unidos, en el biplano NC-231-K que piloteaba Paul N. Gray. Viajó en compañía de Teresa Quesada, ciudadana norteamericana de 23 años vinculada a su familia [5] y llegaron a tiempo para celebrar las fiestas navideñas con Alda y Corliss. 

El primer viaje aéreo de Grant Flynn






















Los viajes aéreos se sucederían en la familia Flynn, siempre en biplanos piloteados por Paul N. Gray que realizaban la ruta La Habana-Florida: El 17 de febrero de 1930 se registró otro vuelo de Grant y el 7 de marzo, el primero de su hermana Corliss en compañía de Mary Mac Farland, una amiga de New Jersey.  

Como el hombre de negocios que su padre había soñado, Grant repartía sus días entre La Habana y alguna ciudad de Estados Unidos, generalmente Nueva York, aunque solía visitar a su madre y su hermana que residían en el 2130 Country Club Prado, Coral Gable, FLA. (ver documento 13)
Pero, además, estaba formalmente comprometido con Martha Emmons, una mexicana de 28 años divorciada de Otis Angier y madre de Otis (Jr), nacido el 26 de julio de 1925 [6]. Para asistir a su hija en los preparativos del casamiento, Marian Emmons, viuda, nacida en Massachusetts el 16 de junio de 1877 (52 años), viajó con Grant desde Cuba el 12 de abril de 1930 (ver documento 14)
Finalmente, la boda se celebró el 5 de mayo en Manhattan, donde apenas un año antes la familia Flynn había llorado la muerte de Charles (ver documento 15).

El censo del 2 de abril de 1930 confirma que Alda (53 años, viuda) y Corliss (22, soltera) residían en el Country Club Prado de Coral Gables, Condado de Miami-Dade, tal como constaba en Migraciones. Eran propietarias de una vivienda valuada en U$S 20.000, sin ocupación ni personal doméstico. (ver documento 16)

A partir de ahora Grant realizaría la mayoría de sus viajes con su esposa y el pequeño Otis, fijando domicilio de Miami. La vía aérea se había convertido en la mejor opción y la planilla indica que viajaron en compañía de Carl Ericksson, residente en su misma ciudad, y del matrimonio Batten, de Palm Beach.  


















El 2 de noviembre de 1931 en New York City nació Charles Francis Flynn, único hijo de Grant. El nuevo integrante de la familia no impidió que Martha continuara acompañándolo en sus viajes a Cuba y aunque se desconocen sus actividades, deducimos trámites sucesorios de su padre y la consecuente división de bienes que pudo traer el cese de actividades en alguna de las firmas comerciales. En este sentido, podemos inferir que los domicilios de Boston (Massachusetts) de 4 Arcon St., y 100, Beacon St., declarados por el matrimonio Flynn en 1932 y 1933 fueran resultantes de la mencionada sucesión (ver documentos 17 y 18)

En fecha incierta posterior a 1931 Corliss –hermana de Grant- unió su vida a la de Newell Phipp Weed, casado el 13 de agosto de 1917 con Margaret Grethchen Greenwood y padre de dos hijos: Margaret Frances Weed y Newell Phipp Weed Jr., (ver documento 19). No han podido determinarse las fechas de divorcio y posterior casamiento con Corliss Flynn, pero la unión quedó documentada en su sepultura del Kensyco Cemetery, el 27 de marzo de 1934. (ver documento 20)


Difícilmente Grant Flynn permaneciera al margen de las actividades que Ernesto Samper desarrollaba en Colombia: El 15 de junio de 1933 había fundado en Bogotá el Servicio Aéreo Colombiano SACO., con una flota inicial de tres bimotores Curtiss Kingbird D-2, matrículas K-1, K-2 y K-3 con capacidad para ocho pasajeros, adquiridos en Miami a la empresa Eastern Air Transport. El 20 de junio comenzó sus vuelos llevando el diario “El Tiempo” hasta Medellín y luego incorporó el servicio de pasajeros, ampliando también sus rutas aéreas. 

Para competir con la SCADTA, que ya contaba 12 años de antigüedad y aviones más modernos, Samper compró los trimotores Ford F-31 y F-32 a la Compañía Transcontinental & Western – Air Inc. – TWA., de Kansas. En Newark (New Jersey) cambiaron las matrículas y logotipos y Samper contrató a los pilotos Stanley Harvey, J. C. Mc Millan, al ingeniero Grant Flynn, al jefe de mecánicos Edwood Weast y al operador de radio Ingeniero Edmond Roos. El 2 de junio de 1935 partieron con destino a Bogotá. 


  

Acompañado por Grant Flynn, Ernesto Samper piloteaba al F-31, mientras Stanley Harvey comandó el F-32 en compañía de Jack Mc Millan. 
Luego de volar 1900 Km. hicieron escala en Miami, Guatemala y Panamá, donde los mecánicos del Pan American Airways P.A.A. procedieron a una revisión técnica completa y finalmente, desde Colón (Panamá) volaron hacia Colombia, donde arribaron el 4 de junio. 
Por extraña coincidencia, ese día Gardel y sus colaboradores llegaban a Barranquilla, ciudad cuyo cielo atravesaban los trimotores.

El F-31 y F-32 llegando a Colombia. Sin saberlo, Samper y Grant Flynn iban a encontrarse con Gardel
Por su antipatía manifiesta hacia los aviones, el cantor optó por los viajes fluviales toda vez que fue posible, pero los tiempos apremiaban y la geografía colombiana imponía cambios. Así, el 10 de junio la comitiva comenzó a utilizar los servicios de la compañía aérea SCADTA para trasladarse desde Cartagena a Medellín y luego a Bogotá, donde permaneció hasta el 23 de junio. 


Para evitar el sobrepeso, el sábado 22 a mediodía despacharon por tren gran parte del equipaje de Gardel, dejando solo tres baúles para llevar en el viaje. La SCADTA se oponía a tal exceso de peso agravado por la cantidad de personas que integraban la comitiva y permanecía inflexible al horario de salida, fijado a las seis de la mañana. 

Simultáneamente, la empresa SACO sufrió la cancelación de un vuelo de otra embajada artística, el Cuarteto Aguilar, por cuanto se puso a disposición de Gardel: Un trimotor recién llegado de Estados Unidos piloteado por Samper Mendoza partiría a la hora que deseara, admitiendo los diez pasajeros y los baúles. Proponían, además, un acuerdo de canje publicitario beneficioso para ambos en diarios y radio de Bogotá.


De inmediato cancelaron el compromiso con la SCADTA y contrataron a la SACO. La propuesta era fruto de la experiencia comercial de Grant Flynn, quien por esos días “había empezado a ejercer las funciones de jefe de tránsito de la SACO, y había ido a Medellín en el F-31 para atender a Gardel y sus compañeros y quedarme allí para iniciar la primera visita a las agencias de la compañía en Colombia, pero por insinuación de Gardel y de don Ernesto Samper, resolví a última hora continuar mi viaje hasta Cali en el mismo F-31”.

El domingo 23, cumpleaños de su esposa Martha, Grant estaba en Bogotá. Como siempre, se hospedaba en casa de Samper (carrera 15.32.34 barrio de Teusaquillo) y ese día acompañó a Ernesto a pasear con su novia Essye Sayer por la Carretera Norte desde las diez de la mañana hasta la una de la tarde. Almorzaron en casa de Samper y después fueron, todos en familia, a la hacienda “El Salitre” de Osorio. Practicaron caza deportiva, luego tomaron té con tostadas y a eso de las 20,30 regresaron a casa de los Sayer donde escucharon a Gardel en el programa radial que publicitaba a la empresa SACO. 
Cerca de la medianoche regresaron a casa de Samper; cenaron sin bebidas alcohólicas y Grant se retiró a su dormitorio. Luego de unos minutos, como su amigo no iba a la habitación, bajó a llamarlo. Ernesto -que estaba recostado contra un mueble, pensativo-, pidió que lo despertaran a las 6 de la mañana y se fue a dormir. Era la última noche de su vida. 

El lunes 24 se levantaron a la hora prevista. Desayunaban café negro cuando llegó un vehículo de la SACO conducido por el chofer Montañez que llevaba al Gerente Reinaldo Arango Vélez y al revisor fiscal de la compañía Carlos Calle. Desde el balcón, Grant los invitó a tomar un café mientras Ernesto terminara de vestirse, pero no aceptaron. A las 7,20 salió Samper y fueron al aeródromo, donde se embarcaron en el K-1 con destino a Medellín. 
Grant Flynn lo alcanzaría a las 1300, con Gardel y su comitiva en el F-31, y luego de una escala técnica continuarían hasta Cali.
Comandado por Stanley Harvey, Jack A. Mc Millan como copiloto y Grant Flynn como asistente de abordo, recorrieron los 233 Km. con total normalidad, a dos mil metros de altura. Pidieron por radio a Medellín que les tuvieran listos unos sándwiches, pero cuando el operador Edmond Roos preguntó cuántos y si querían algo más, no comprendió la respuesta por cuanto les prepararon emparedados de pollo frío. 

El F-31 aterrizó a las 14:26 en el “Olaya Herrera”. Pasajeros y tripulación comieron los sándwiches con cerveza dulce y una bebida llamada “Haighball”, pero Grant no tuvo tiempo de almorzar porque a último momento lo incorporaron al trayecto Medellín-Cali y sólo alcanzó a comprar algunas golosinas cuando fue a buscar su maleta. 
Gardel conversó con Ernesto Samper Mendoza, con el periodista Henao Gaviria y con el barítono colombiano Carlos Julio Ramírez.
Luego de 32 minutos, cuando el avión había cargado combustible, se dispusieron a continuar viaje esta vez con Samper en reemplazo de Harvey. Cargaron unos rollos de películas en el baño y, junto a la puerta, una maleta grande de Gardel que no cabía en las alas aunque era muy liviana, confeccionada especialmente para viajar en avión.

Al subir al F-31, José Corpas Moreno propuso a Grant Flynn un intercambio sus asientos, aunque finalmente no se concretó [7] y se ubicaron de la siguiente manera: Ernesto Samper Mendoza como piloto y a su lado, Willis B. Foster Stuart. En los asientos individuales de la izquierda, Henry Swartz, Carlos Gardel, Alfonso Azaff, José Corpas Moreno, José María Aguilar y Grant Flynn. A la derecha, Celedonio Palacios, Alfredo le Pera, Guillermo Barbieri, Ángel Riverol y José Plaja.  
Flynn fue el último en subir, cuando el avión estaba a punto de arrancar y comenzó a distribuir algodones para los oídos mientras pedía que se ataran los cinturones, aunque todavía no era obligatorio.
Luego fue hacia su asiento y mientras se colocaba el cinturón, conversó con Aguilar y Plaja. 



Samper probó los tres motores y, cuando comenzaba a despegar, se produjo el impacto contra el Ford “Manizales” de la compañía SCADTA que, al mando de Hans Ulrich Thom, esperaba su turno para salir. 
El F-31 se partió en dos y por la parte trasera salieron Azaff y Riverol (fallecieron al día siguiente), Aguilar, Plaja y Flynn, quien declaró días después: "Recuerdo que oí ruido y me encontré de pie con el asiento amarrado y las manos sobre la hebilla de la correa buscando la puerta de salida, que no encontré; lo único que vi fueron llamas a todo mi alrededor. (…) El otro recuerdo que guardo se refiere a cuando ya me encontraba fuera de las llamas del lado de las pistas, es decir: a la izquierda del accidente mirando hacia el norte"


Veinte minutos demoraron los bomberos en llegar al campo de aviación donde los hierros retorcidos y el olor a carne asada horrorizaban a los presentes.
En medio de la confusión y un griterío desesperado, los sobrevivientes recibieron los primeros auxilios y de inmediato fueron hospitalizados.
La prensa del 27 de junio sintetizaba su estado: “Flynn, haciendo un supremo esfuerzo, se levantó hoy de su lecho y dio algunos pasos en la pieza de la clínica en donde se le atiende. Conversó algunas palabras con las enfermeras, Flynn ignora la muerte de Riverol, lo mismo que Plaja y Aguilar (…) Flynn, según se informa, no quedará ciego, como se había temido. Esta mañana, al pasear por su pieza de la clínica, a pesar de las vendas que le cubren la cabeza, no tuvo necesidad de lazarillo”.  


En el nosocomio concedió a la prensa la única entrevista de su vida:  

“El Tiempo” de Bogotá, 28 de junio de 1935: 
“Continúan mejorando notablemente los sobrevivientes del siniestro ocurrido en el aeródromo de esta ciudad.
El médico director de la clínica considera que el estado es satisfactorio, y conceptúa que no les quedarán cicatrices, pues las quemaduras son de segundo grado, localizadas en su cara y manos.

LO QUE DICE EL SEÑOR FLYNN:
Acabo de visitar en el hospital al señor Flynn, a quien encontré levantado. Accedió gustoso a hacer sus primeras declaraciones para la prensa, relacionadas con el siniestro y me dijo:
Recuerdo perfectamente a todas y cada una de las personas que viajaban conmigo en el trimotor de la SACO, así, como los puestos que ocupaban. En la cabina de comando iban Ernesto Samper Mendoza y mi amigo Foster, copiloto.
Al iniciarse el viaje yo me dediqué a revisar a los viajeros y a entregarles paquetes de algodón para proteger los oídos. Estaba dedicado a esta ocupación cuando ocurrió el siniestro. Todo fue tan rápido que yo no alcancé a darme cuenta de lo que pasaba. Imposible precisar en qué forma se desarrolló el espantoso choque de los dos aviones; sólo conservo la impresión muy vaga, muy lejana, de personas que corrían y se movían desesperadamente dentro del aparato. Todo esto pasó en cuestión de segundos, ya que el avión viajaba a una enorme velocidad para levantarse. No logro explicarme cómo pude salir de entre los restos incendiados del avión, ni recuerdo dónde estuve después del siniestro. Estoy convencido de que las víctimas no se dieron cuenta de la catástrofe, pues el violento choque nos privó del conocimiento.
Mi mayor pena ha sido la muerte de Ernesto Samper, mi amigo íntimo y el único cariño entrañable que tenía yo sobre la tierra.
Siempre consideré a Samper como un magnífico piloto y me tocó apreciarlo mejor, técnicamente en el vuelo que hicimos desde los Estados Unidos hasta Bogotá, con los dos trimotores adquiridos para el servicio de la SACO. Uno de ellos, el mismo en que ocurrió el siniestro, fue conducido en forma admirable por Samper.   

El señor Flynn es director de tránsito de aviación de la empresa SACO. Las quemaduras que recibió están localizadas en la cara y en las manos”.



El 31 de julio, repuesto física y emocionalmente, Grant compareció ante la Justicia. Manifestó ser hijo de Charles Flynn y Alda Walter (SIC), natural de los Estados Unidos de Norte América, vecino de Bogotá, de treinta años de edad, casado e ingeniero de profesión. “Soy jefe del departamento de tránsito de la compañía Servicio Aéreo Colombiano SACO y con tal carácter me encontraba en esta ciudad el veinticuatro de junio último, procedente de la capital de la república, de donde salí el mismo día en el avión Ford F-31 de propiedad de la SACO en compañía del piloto americano Harvey, del copiloto Mc Millan, la tripulación que conducía a Carlos Gardel. Llegamos a esta ciudad a las dos de la tarde, aterrizamos en el aeródromo Olaya Herrera, en donde desembarcamos todos, con el fin de tomar algún alimento.
A la media hora más o menos del aterrizaje nos dispusimos tanto los tripulantes como yo a montar en el mismo aparato para seguir en viaje hacia la ciudad de Cali. Cuando tomamos los mismos asientos en el avión, vi que éste se movió en dirección al punto denominado ‘principio de la pista’. Advirtiendo que en estos momentos piloteaba el avión el señor Ernesto Samper Mendoza.
Yo me encontraba en esos momentos advirtiéndole a los pasajeros que se colocaran las fajas que debió sostenerlos en sus asientos y como medida de seguridad; estando en el principio de pista y por el muchísimo ruido que producían los motores del avión y por mis ocupaciones dentro de la cabina no me di cuenta del acontecimiento, ni de las causas que lo hubieran ocasionado, pues sin saber me vi envuelto en llamas, y luego en el campo, sin darme cuenta de la manera como salí de la cabina del avión. Que es cuanto puedo declarar sobre el siniestro ocurrido el veinticuatro de junio último, en el aeródromo ‘Olaya Herrera’. Que lo expuesto es verdad”

Días más tarde compareció por segunda vez:
 “Bogotá, a diecinueve de agosto de mil novecientos treinta y cinco, se hace presente en el despacho de la prefectura del cuerpo auxiliar del poder judicial el señor GRANT YETMAN FLYNN. Fue juramentado legalmente y expuso: ‘Soy mayor de edad, vecino de Bogotá, domiciliado en la carrera 15.32-34 y sin generales. Hacía unos pocos días antes del accidente que se investiga en estas diligencias, que había empezado a ejercer las funciones de jefe de tránsito de la SACO, y había ido a Medellín en el F-31 para atender a Gardel y sus compañeros y quedarme allí para iniciar la primera visita a las agencias de la compañía en Colombia, pero por insinuación de Gardel y de don Ernesto Samper, resolví a última hora continuar mi viaje hasta Cali en el mismo F-31.
Fui el último en subir al avión que arrancó inmediatamente, empezó a carretear en dirección al extremo sur de la pista; mientras tanto me ocupaba en distribuir los algodones a los pasajeros para que se taparan los oídos, indicándoles que se debían atar con el cinturón que hay en las sillas de los aviones para tal fin. En estos quehaceres estaba yo cuando llegó el avión F-31 al extremo sur y por el ruido de los motores comprendí que había virado.
Por los movimientos que sentí dentro tengo la impresión de que viró hacia la izquierda. Luego el ruido de los motores me indicó que se aproximaba el momento de arrancar para tomar impulso y elevarnos y yo me fui a colocar a mi asiento donde procedí a asegurarme con el cinturón, al mismo tiempo que conversaba con Aguilar y Plaja, sin fijarme por las ventanillas, por lo que no puedo decir por qué pista bajaba el avión ni si hubo desvío o no. En aquel momento sucedió el accidente.
Recuerdo que oí ruido y me encontré de pie con el asiento amarrado y las manos sobre la hebilla de la correa buscando la puerta de salida, que no encontré; lo único que vi fueron llamas a todo mi alrededor. El otro recuerdo que guardo se refiere a cuando ya me encontraba fuera de las llamas del lado de las pistas, es decir: a la izquierda del accidente mirando hacia el norte. Y no supe que el accidente había sido ocasionado por un choque contra otro avión sino unos días después, sin que pueda precisar si eran dos días o más tiempo o menos, pues no guardo noción precisa del tiempo que transcurrió inmediatamente después’.
Preguntado: Durante la carrera de impulso recuerda usted que se hubieran producido movimientos anormales en el avión? – Contestó: ‘como yo había venido con Samper desde Nueva York hasta aquí en el F-31 que él mismo piloteaba y habíamos efectuado un gran número de aterrizajes y salidas, yo no me preocupaba por los sacudones que se sienten en otras ocasiones y no me fijé si el día del accidente hubo más sacudones de los que suele haber normalmente en esos casos. Además desde que el avión F-31 salió del patio de la SACO yo estuve charlando con Gardel, Swartz y los demás miembros de la comitiva e insistiendo con ellos para que se ataran, pero no logré que lo hicieran entonces, así como tampoco lo había logrado a la salida de Bogotá y a la llegada a Medellín en ese mismo día, pues Gardel decía que eso era para niños y que ya estaba acostumbrado a viajar en avión, por lo que no le parecía necesario y los demás miembros de la comitiva seguían el ejemplo de Gardel, lo que me contrariaba pues habíamos decidido con el señor Samper que fuera obligatoria la amarrada de todos los pasajeros antes de salir un avión y durante el aterrizaje como suele hacerse en las líneas comerciales de Estados Unidos’.
Preguntado: ¿cuánto tiempo duró el avión en el extremo sur de la pista antes de arrancar? – Contestó: ‘Recuerdo haber oído que probó los tres motores, uno por uno como de costumbre, por lo que deduzco que se demoraría el tiempo necesario para ejecutar esas pruebas, pero no puedo precisar lo que demoraría ese tiempo por medio de cifras’. Preguntado: ¿Recuerda qué viento estaba soplando en el momento del accidente? – Contestó: ‘Aunque suelo fijarme siempre en el indicador de la dirección del viento, aquel día no lo hice por lo que mi viaje para Cali se decidió a última hora y tuve que ocuparme en buscar mi maleta y aprovisionarme con algunas golosinas para comer, pues no había almorzado’. Preguntado: ¿Samper había almorzado ya? – Contestó: ‘Yo no sé exactamente pero supongo que sí, pues él había salido de Bogotá para Medellín a las siete y media de la mañana en uno de los K y allí se reunió con nosotros a la hora que llegamos y creo hubiera almorzado antes. En todo caso yo no lo vi tomar ni comer nada con Gardel y sus compañeros en la estación de la SACO’.  
Preguntado: Durante el viaje de Nueva York a Bogotá, el señor Samper trajo algún copiloto en el avión que manejaba? – Contestó: ‘Sí, ocuparon el puesto de copiloto durante el viaje los Sres. Mc. MILLAN, WEAST y ROOS, pero fue Samper el que manejó el avión todo el tiempo. Salvo una hora más o menos durante todo el viaje, y él fue quien hizo todos los aterrizajes y todas las salidas y en particular dos aterrizajes nocturnos, y sé que efectuó otro en Chicago cuando llevaba los aviones de Kansas City a Nueva York, viaje en que yo no estaba con ellos’
Preguntado: ¿Cuál era la distribución de las cargas en el avión F-31 a su salida para Cali? – Contestó: ‘La distribución es la que se encuentra en el croquis hecho de acuerdo con mis indicaciones y que firmo para que se agregue al expediente. No recuerdo o mejor dicho no supe la distribución del peso entre los equipajes colocados en las alas. A última hora se entregaron, en Medellín, unos rollos de películas de cine que a juzgar por el tamaño del paquete en que venían envueltos, serían unos seis y se colocaron en el compartimiento del wáter-closed donde también venía una maleta grande de Gardel que no cupo entrar en las alas debido a sus dimensiones, lo mismo que otra que se colocó junto  la puerta de entrada, sitios que se eligieron teniendo en cuenta que dichas maletas a pesar de sus dimensiones eran muy livianas, como se trata de maletas construidas especialmente en Estados Unidos para los viajeros que utilizan aviones y de las cuales yo poseo un modelo para mi uso personal’.
Con lo que suspende esta diligencia, la que una vez leída y aprobada se firma en constancia. En este estado agrega el declarante: ‘Aclaro que con el señor Samper habíamos decidido hacer obligatoria la amarrada de los pasajeros en su respectivo asiento, pero aún no se había implementado tal medida’.


Las transcripciones precedentes demuestran el dominio que Grant Flynn tenía del idioma español y documentan su estadía en casa de la familia Samper, en Bogotá, por el término de casi dos meses. Sin informar a la Justicia Colombiana, decidió su regreso [8]. Su esposa, Martha, viajó a buscarlo y el 3 de septiembre partieron desde Puerto Colombia en el “Toloa” con destino a Nueva York, adonde arribaron el 11 de septiembre y declararon domicilio en Croton Ave, Mount Kisco (ver documento 21)

Pocos días antes había llegado Alda, quien recibió la noticia del accidente cuando paseaba por Europa. Había partido el 17 de mayo hacia Sydney y el 21 de agosto zarpó desde Southampton (Inglaterra) a bordo del vapor “Île de France”, para arribar el 27 a Nueva York (ver documentos 22 y 23).

Aún resonaban los ecos de Medellín cuando Grant fue al Medical Center a visitar a José Plaja, aún convaleciente, y recibió la visita de José Le Pera -hermano de Alfredo-, interesado en conocer las causas del accidente y preguntando si había algún seguro a favor de los familiares de las víctimas de lo que consideraba accidente de trabajo.
Fueron sus últimos contactos con la historia gardeliana. Luego, su vida siguió sin grandes sobresaltos:
Alda retomó los viajes que había interrumpido a Inglaterra (ver documento 24) y Australia (ver documento 25). El 30 de agosto de 1939 se registró su arribo en Buenos Aires a bordo del vapor “Brazil” proveniente de Nueva York, pero solo fue una escala y el 1 de septiembre emprendió regreso en el mismo barco. (ver documentos 26 y 27)

En 1940 Grant, Martha, Otis Angier y el pequeño Charles residían en New Castle, condado de Westchester, Estado de New York. Preguntado por su profesión, declaró “radio” indicando hacia esa rama su actividad de ingeniero declarada ante la Justicia colombiana. No eran propietarios, sino que abonaban una renta de U$S 75 y tenían una sirvienta puertorriqueña de 22 años llamada Bennie.(ver documento 28)

En medio de los acontecimientos bélicos y acatando las normas norteamericanas, el 16 de octubre de 1940 Grant cumplimentó la tarjeta de reclutamiento de la Segunda Guerra Mundial, aunque no hay registros de que se haya alistado.

En 1947 falleció Alda en su residencia de Dade, Florida, Estado en el que se había radicado en 1903, donde nacieron sus hijos y al que siempre regresaba. Tenía 71 años y lo había vivido todo, hasta el adiós a su hija Corliss en plena juventud. (ver documento 29)

Grant siguió viajando a La Habana, donde el 23 de junio de 1948 Martha celebró su cumpleaños entre los inevitables recuerdos de Colombia. 
Dos días después él volvió a volar, con su familia y rumbo a Miami, pero con las sensaciones propias de los aviones en junio. (ver documento 30)

También su hijo, Charles Francis (Jr.) tenía “ansias constantes de cielo lejano” y en 1951 visitó Irlanda, tierra de sus abuelos paternos (ver documento 31) y al año siguiente, Italia (ver documento 32).

Los viajes de Grant y su esposa fueron espaciándose. En noviembre de 1960 fueron a Puerto Rico y en octubre de 1962 a Bermuda. El último, el definitivo, el sin retorno, lo emprendió Martha el 15 de marzo de 1966. En el Edgel Grove Cemetery, de Framingham, Middlesex, Massachusetts, descansa junto a otros miembros de la familia Emmons (ver documento 33)


Sepultura de Martha Emmons, esposa y confidente de Grant Flynn


Once años más tarde Grant volvió a casarse. Las fuentes consultadas no ofrecen el debido respaldo documental pero coinciden en que el enlace se realizó en 1977 en Palmbeach, presumiblemente el 9 de octubre. Mientras su segunda esposa aparece en un registro como Leona Winnifred Porter, otro la pretende casada con “Richardson” (ver documento 34). Más allá del nombre o la fecha exacta del casamiento, el dato muestra el carácter de alguien que siempre se sobrepuso a todas las adversidades.  
La escasa y aislada información existente indica que Grant Yetman Flynn falleció en Sarasota, Florida, el 26 de octubre de 1983, a los 79 años (ver documento 35)

Otis Clapp Anger, el hijo de Martha Emmons, falleció el 31 de marzo de 2002 en Gainesville. Tenía 76 años, era técnico en computación y de su matrimonio con Rebecca Mae Bridges nacieron Todd, Dean, David, Cheryl y Chris. Otis había residido en St Peterburg, Micanopy y Bradenton, siempre en el Estado de Florida y es inevitable preguntarse si la elección de su profesión respondió a alguna influencia del hombre que sin ser su padre lo plantó en el mundo. (ver documento 36)

No hay indicios de que Charles Francis (Jr.) se haya casado ni tenido hijos. Sólo sabemos que falleció el 17 de marzo de 2009 (ver documento 37). Fue el último descendiente de esa rama de la familia Flynn, cumplía los años el mismo día que Ernesto Samper Mendoza y entre los recuerdos de su primera infancia asomaba Medellín. 


La reiteración de nombres en las familias investigadas ameritan un genograma complementario del presente trabajo:


Un especial agradecimiento al Dr. Juan O. Turón por su colaboración al momento de interpretar el contenido de las planillas presentadas en el anexo documental y en la confección del genograma.

Ana Turón
Azul, abril 30 de 2020

FUENTES CONSULTADAS:
Libros:
ZATTI, Rodolfo: Gardel – 544 días finales. (Corregidor, 1992)
ZATTI, Rodolfo – ALMADA, Graciela: El día que perdimos a Gardel (Lajouane, 2007)

Internet:
http://www.Familysearch.org


REFERENCIAS
[1] Alda vivió con su familia materna desde muy corta edad y creó un especial vínculo con su tío Grant. El censo de 1880 la registra, con 3 años, en el grupo familiar de 6 Yetman y en 1900, ya adolescente, vivía con el matrimonio conformado por su tío Grant y Edith B. Dow.
[2] Actualmente es propiedad del grupo estatal cubano Gran Caribe, gerenciado desde 1996 por el grupo francés Accor y se denomina Hotel Mercure Sevilla Havana.
[3] Considerado “el mejor colegio de América”, de allí egresaron dos presidentes estadounidenses (George H. W. Bush, y George W. Bush), tres premios Nobel y seis merecedores de la Medalla de Honor Americana.
[4] Omitimos la publicación de los registros de Migraciones, por tratarse de planillas de contenidos casi idénticos que no conciernen a Grant de manera directa. Esos documentos se encuentran disponibles en las numerosas páginas dedicadas a genealogías.
[5] Teresa Quesada había acompañado a Alda y Corliss en un viaje desde Cuba en febrero de 1928, cuando se hospedaron en el Biltmore Hotel de Florida.
[6] En oportunidades figura como nacido en New York, en Framingham (Massachusetts) y en New Jersey.
[7] Testimonio de José María Aguilar
[8] La Justicia colombiana volvió a citar a Grant Flynn el 24 de septiembre para que compareciera el 26 a las 2:00 p.m. y fueron  las familias de Samper Mendoza y de Essye Sayer (prometida de Ernesto) quienes informaron que había regresado a los Estados Unidos.